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Noticia del Domingo 05 de agosto de 2007
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HOMBRES COMO LOS DE ANTES

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No necesito ser feminista para entender cuán retrógrado

debe ser un hombre que necesita anular el atractivo de

una mujer para creer que ese discurso es real

[Nosotras que nos queremos tanto. Pág. 118.

Marcela Serrano ]



La autora de este artículo está ofendida. Ofendida por los comentarios vertidos sobre las mujeres por A. Pérez Reverte. Ofendida por el pensamiento de J. Marías Franco. Ofendida con el diario ABC por haber dado cobertura a unos figuras que claramente están ejerciendo apología de la violencia contra las mujeres. Los medios de comunicación difunden la inconsistencia tan ciertamente como la luz difunde la sombra.


Hay hombres, hoy en día, que creen que el mundo podría ser un lugar mejor y, Pérez Reverte y Marías Franco, son algunos de ellos. Pero, como mucha gente que quiere que el mundo sea mejor, ellos no quieren cambiar. En vez de eso, ellos quieren que el mundo cambie alrededor suyo. Mientras, ellos, mantienen y salvaguardan básicamente su ideología rancia y un pensamiento antidiluviano al igual que el que mantienen estas criaturas sobre las mujeres. Sobre las mujeres como las de antes. ¿Cómo sus abuelas? ¿Comos sus madres? Sobre las mujeres de ahora ¿Cómo sus esposas? ¿Cómo sus hijas?


Las mujeres de antes, las mujeres de ahora, pensamos así -como nuestra articulista y como las mujeres y hombres que han depositado en esta revista su opinión- sobre los hombres de antes, sobre algunos hombres de ahora.





En el suplemento dominical del diario ABC, del domingo 22 de julio de 2007, viene un artículo de Arturo Pérez-Reverte; una perla más de las que nos tiene acostumbradas en su sección semanal; dicho artículo se titula: "Mujeres como las de antes".

Pues bien, comienza el periodista el artículo comentando que ya no existen mujeres como las de antes, mientras observa en el vestíbulo de un lujoso hotel (no podría ser de otra manera para tan insigne periodista) a "una torda ejemplar", sí, ha escrito bien, el académico de la Lengua Española compara a una mujer con un animal, en este caso con un caballo, y después nos sorprendemos que cada día en España muera una mujer víctima de la violencia machista, pero si la denigración de la mujer es algo tan normalizado y aceptado socialmente que permite a uno de los autores de novelas más conocidos de nuestro país tratar así a las mujeres, habrá que ver si en la intimad de su hogar además de como a animales las trata aún peor, debido a su superioridad androcéntrica.

Acto seguido tilda a dos señoras que pasaban por la calle de: "unas focas desechos de tienta" que piropo tan bonito…, cuanto odio hacia la mujer como género. ¡A saber los traumas que una mente tan calenturienta y reprimida puede llegar a crear!

Rumia nostálgicamente sobre las antiguas actrices de cine, esas mujeres de las que ya no hay. Si hubiese estudiado el papel de la mujer en el cine como acertadamente ha hecho la autora Pilar Aguilar Carrasco, hubiese constatado que la mujer en la gran pantalla aparece supeditada al personaje masculino, además debe reunir tres condiciones: docilidad, entrega y belleza. Atrás quedan las cualidades que se deberían valorar y ser visibles en la gran pantalla: independencia, inteligencia, capacidad de trabajo, de lucha, etc.…

Pero el gran escollo a superar es el gran poder que tiene la imagen audiovisual, a la que el espectador/a otorga gran verosimilitud, mucho más que a otros medios de comunicación como la prensa o la propia literatura a la que se le otorga un carácter más de relato de ficción, entonces lo que se proyecta se percibe como real y eso es muy difícil de desmontar.

Por tanto, en el cine se ejerce otra forma de violencia contra la mujer, una violencia simbólica, pues se nos niega el protagonismo y el espacio social al mismo tiempo. Además el cuerpo de la mujer aparece en el cine como un mero objeto, nada más hay que dar un vistazo al artículo de este periodista.

Siguiendo el análisis de tan irritante artículo nos damos cuenta de que también el escritor es fetichista, echa de menos una serie de objetos, a los que las mujeres hemos tenido que estar sometidas o por las modas o por los imperativos sociales, como son las medias con costura, los zapatos de aguja, la falda de tubo ajustada hasta la rodilla. A él me gustaría verlo andando con prendas tan cómodas por la calle… ¡uy no, que a lo mejor hasta le gusta!

Las mujeres de antes eran señoras según tan ilustre literato; las de ahora no debemos serlo, a lo mejor, porque con mucho esfuerzo, y aún costándonos la vida a veces, estamos empezando a reivindicar una igualdad de trato y de oportunidades que todavía no llega y que, desgraciadamente, nuestras abuelas no podían ni plantearse en el sistema patriarcal, aún más represivo, en el que vivían.

Y lo mejor del artículo, que tipifico como APOLOGÍA DEL TERRORISMO MACHISTA, es que "el pluma fácil" comenta que una mujer, "que camina por la calle arqueando las piernas…, con tan poca gracia que es como para, piadosamente -¿acaso no se mata a los caballos?-, abatirla de un escopetazo."

Se ha lucido don Arturito, qué falta de respeto a las mujeres, qué desprecio a las victimas diarias de esta lacra… Sé que tiene una hija, ¿Se has parado por un momento a pensar que se topara con un hombre que pensara como usted? ¿Cómo la trataría? ¿Le dolería?

Y la frase con que termina el artículo, lo dice todo, es esclarecedora, en una conversación entre un caballero y una señora bellísima, manifiesta toda una ideología respecto al sexo femenino: "Pero respóndame, por favor. Dígame algo. Y la otra contesta: ¿Pa qué?... ¿Pa cagarla?"

Siento una profunda indignación, para este señor, como los de antes, las mujeres además no pensamos ni sabemos hablar, porque somos animales, a los que se nos debe abatir a tiros.

A este hombrer no se le deberían publicar estos artículos, ya que no es la primera vez que arremete contra las mujeres en la prensa; que se vaya de reportero a las guerras que parece que allí hacía menos daño, pues su apología del machismo causa mucho perjuicio: él es uno de los "ideólogos", otros ejecutan en sus casas y contra sus mujeres lo que tan insignes pensantes alientan. Es una vergüenza que los directores de los periódicos admitan estos artículos, son tan cómplices como él…

AMPARO MARÍN ARELLANO

ABOGADA FEMINISTA

Según la Wikipedia: Arturo Pérez Reverte, 55 años, periodista y novelista español. Desde el año 2003 es también académico de la Real Academia Española de la lengua.

Según la RAE: Arturo Pérez Reverte, 55 años, misógino (que odia a las mujeres, manifiesta aversión hacia ellas o rehúye su trato), novelero (amigo de novedades, ficciones y cuentos, sobre todo de cuentos). Prepotente (que abusa de su poder o hace alarde de él) y explícitamente machista (partidario del machismo, actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres).

A continuación, citamos una de sus frases célebres: 'Es terrible que gente que no tiene la menor cultura, ni la menor memoria; gente que carece de los más elementales conocimientos históricos,, fundamentales para la política se atreva a entrar como elefantes por cacharrería en cuestiones tan delicadas para las que hace falta mucha cultura, mucho conocimiento y mucha lucidez. Por eso, cuando uno ve a un animal de bellota, con corbata fosforito o con lo que lleve, hablando de memoria histórica, se pregunta uno en manos de quiénes estamos. En este país de bobos mezclamos las cosas. Memoria histórica es toda, desde los iberos, los celtas, árabes o Flandes hasta las épocas más recientes. Pero es que la incultura es muy osada, muy atrevida, y en España hay incultos especialmente atrevidos.'

Completando la frase, más terrible es aún que personas como Reverte, que no tienen ni la menor idea sobre la violencia contra las mujeres, que carecen de los más elementales conocimientos psicológicos o científicos sobre este tema en concreto, fundamentales para verter una opinión -que sería lícita si supuestamente fuera fundamentada-, se atreva a entrar como elefante por cacharrería en cuestiones tan sumamente delicadas en la que están en juego la vida de muchísimas mujeres y para las que hace falta mucha formación, mucho conocimiento y mucha lucidez (de la que Reverte carece por completo). Por eso, cuando una ve a un animal de bellota, sin corbata o con lo que lleve, hablando de violencia contra las mujeres, de justificar arbitrariamente asesinatos de mujeres, se pregunta una qué clase de persona jugaría con la vida de otras y se jactaría de hacerlo, qué clase de ser humano desprestigiaría el trabajo de tantas y tantas personas que profesionalmente nos dedicamos a esto y qué tipo de criatura no reconocería el trabajo que las mujeres estamos realizando por dejar de ser meros objetos con los que los hombres se puedan divertir.

En este país de bobos mezclamos las cosas. Violencia de género (sí, de género, imbécil) es toda la violencia que se ejerce contra la mujer por el mero hecho de serlo y Reverte utiliza sus palabras en pro de esta violencia y, lo que es peor, hace apología del asesinato de las mujeres, justifica dar un tiro a una mujer por cualquier razón arbitraria, de manera piadosa, eso sí, y comparándola con los caballos, que para eso, según este autor, somos animales domesticables. En este caso concreto, el escopetazo que le da a la rubia es por no ser una mujer como las de antes (callada, sumisa, completamente sometida al hombre, con tacones que destrozaban la espalda y con contoneos que han pasado factura posteriormente a muchas de ellas… sacrificadas para que dos hombres que piensan que estamos en el Paleolítico, aúllen al vernos).

Pero es que la incultura es muy osada, muy atrevida, y en España hay incultos a pesar de ser miembros de la Real Academia Española de la Lengua (que me dice mucho ya de cómo está la RAE si estos dos personajes son miembros…) que son especialmente atrevidos y especialmente dañinos e hirientes cuando se lo proponen.

Lola Martín Fernández

Licenciada en Psicología

Master en Género e Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres

Creo Sr. Pérez Reverte que debajo de su trayectoria como reportero y más tarde como escritor de distraidillas aventuras, subyace una persona irrespetuosa y grosera con todas las personas y en particular con las mujeres.

Afortunadamente, junto con su amigo Javier María (pésimo escritor) ha salido hacia fuera su misoginia y su prepotencia, para que no nos vuelva a engañar con sus repetitivas y pesadas historias.

Gema Rodrigo Abad

Para empezar, nunca me ha gustado la literatura de Reverte, y mira por donde, con este artículo me confirma que es más imbécil de lo que pensaba. Comienzo a leer eso de 'mujeres que pisaban fuerte' y tonta de mi, me remonto a esas madres que solas sacaban a sus hijos adelante, a esas que sin ninguna ayuda ni apoyo familiar entraban en la facultad con tan solo su entereza, tesón y fuerza, demostrando que no solo el hijo - ese favorito de papa y estirpe de su apellido - valía. Reverte en la cúspide de la ignorancia rebaja a la mujer hasta el insulto gratuito y ofensivo y yo como tal le devuelvo eso de 'abatirlo de un escopetazo' para después posar mi zapato con tacón de aguja sobre su insulsa cabeza. Ángeles Morales Serrano

Aunque el escritor sea de la década de los 50, en realidad poco hemos cambiado el género masculino.

No sé si habrás escuchado, probablemente no, a grupos actuales y las conversaciones que se mantienen en "privado" y la verdad, pueden ser, yo diría que son, perores que las que leemos en el texto.

Desde hace mucho tiempo, yo creo que desde que tengo uso de razón, determinadas conversaciones no me han parecido apropiadas por respeto al género femenino y en general cuando se ponen a mofarse de los "defectos" de las personas, aunque tampoco he sido un santo y a veces también he participado pero en esta ocasión las menos o de un modo no tan bestia aunque interiormente lo pensara.

Esto me recuerda cuando estás en una playa nudista. Todos y todas no miramos, comparamos y pensamos. Si esto se pudiera publicar no te creas que habría mucha diferencia con lo que estamos discutiendo. Eso sí, el respeto lo primero y también antes de hablar mostrarnos a nosotros mismo en un espejo, pero con detenimiento para poder ver que tampoco somos perfectos. Y además, ¿quién dice lo que es bello y lo que no? Al final, que cada cual saque su propia conclusión y sino, que se lo pregunten a los psicoanalistas.

Santos Prieto Ojeda

Notas:

Egocéntrico masculino = Las mujeres estamos aquí para satisfacer sus instintos. Las mujeres no somos un escaparate y las "señoras", lo son con tacón y con chanclas.

No voy a caer en su juego, tan sólo apuntar que la libertad es eso, y cada uno, hombre o mujer va como le da la gana.

Eva Vega Toro

Por desgracia parece ser que tampoco quedan hombres como los de antes.

Muy veteranos, poco caballeros y superficiales como estos, gracias a Dios, quedan o creo que deben de quedar pocos.

¿Acaso no saben que tanto algunos hombres como mujeres estamos luchando para que se nos consideren "personas" y no sólo muñecas bien vestidas, maquilladas y de adorno para ciertos señores?

Existen, hoy por hoy, muchas mujeres "de bandera" , como ellos las llaman, aunque ante sus estúpidos ojos pasaran inadvertidas porque se han quedado estancados en un pasado "glamuroso" que nada tiene que ver con el intelecto, el señorío y el valor de mujeres y hombres de la actualidad,

Teresa García Vázquez

Sólo puedo compartir con Pérez Reverte la perdida de feminidad y el buen gusto en muchas señoras.

Su exageración le deslegitimar totalmente. No se puede despreciar a nadie porque no sepa vestirse, no sepa andar, etc., etc.

Leopoldo Fontán Rodríguez

Volvemos a los tópicos moralistas de que la valía de una mujer se basa en contoneos gráciles de caderas o en saber llevar con estilo zapatos de tacón

Me parece absurdo que todavía persista este estereotipo de la mujer, que se nos reduzca a nimiedades e insignificancias, cuando hay tantas mujeres "de bandera" no precisamente por los detalles que se aluden en el articulito.

En fin, este señor es un retrógrado y en la lucha por la dignidad y el orgullo de la mujer tiene las de perder.

Raquel Hernández Guerrero

Cuando él era pequeño, los colegios no eran mixtos, por lo que dudo bastante lo de las niñas recogiéndose el babi para caminar así o "asá" (de todas las formas le preguntaré a mi madre cómo andaba ella, aunque creo que las monjas las tenían bastante reprimidas).

Dice Joaquín Sabina que "no hay tristeza mayor que añorar no que nunca jamás sucedió" (o algo parecido). A lo mejor este señor añora no haber nacido 50 años antes y en Hollywood, y es incapaz de adaptar su mentalidad y sus comentarios al siglo CXXI.

De todas las formas no creo que todo esto lo diga en serio. Insisto en que todo esto lo hará para tener mayor publicidad y que se hable de él. A lo mejor el número de lectores ha disminuido o va a sacar un libro en breve.

Macarena Muñoz Ruiz

Nunca me gustó como escriben estos dos especimenes decadentes de carácter facistoide. Como todos los inadaptados sociales padecen una tendencia a la melancolía que en el presente caso se manifiesta en el fetiche de "mujer bandera" de los años 50, la cual, podría definirse como muy marcada por una época en la que dominaban las apariencias, y por tanto, por ser una mujer aparentemente autosuficiente pero realmente necesitada de un espécimen "macho" que la proteja.

En fin, afortunadamente cada vez quedan menos de estos. Prefiero omitir comentarios a lo de "marmota dominguera" dado lo fácil que es caer en el mal gusto.

Javier Visus Arbesú

Ya no quedan mujeres como las de antes, afortunadamente

Hace poco tiempo tuve la oportunidad de conversar con un chico musulmán de Sudán. Hablando un poco sobre la diferencia cultural en el trato a las mujeres sen África y en países occidentales, él pensaba que son en estos últimos donde la mujer recibe un trato más sexual. A mi aquello me apareció una aberración, ya que más bien y a mi juicio, es en los países occidentales donde la mujer se está liberando de formas, imposiciones, prejuicios y tiene más libertad para decidir sobre si misma. Sin embargo, después de leer este artículo he recordado aquella conversación. ¿Llevaría razón ese chico sudanés? Esta mañana estoy confundida. Si tuviera la oportunidad le preguntaría al escritor si sabe lo que es llevar tacones de aguja, o cuanto tiempo dedica él a arreglarse por la mañana, o cuanto tiempo echa al llegar al trabajo, si es que va andando. ¿Sabe el escritor la movilidad física que tiene una mujer con una falda de tubo ajustada hasta las rodillas y unos tacones de aguja de esos de los que tanta nostalgia siente? ¿Habrá pensado el escritor que tal vez no sea lo más práctico para ir a trabajar, sobre todo, si la mujer tiene un trabajo físico en el que necesite moverse? No creo que haga falta puntualizar que la mujer de hoy trabaja, para quitarles el complejo a los hombres de que somos una carga.

Es cierto..., apenas quedan mujeres como las de antes. Tal vez, porque la mujer de hoy cuando se levanta no se preocupa sólo en qué ponerse o cómo combinar la ropa para resultar atractiva o tal vez porque la mujer de hoy encuentra más satisfacción en su trabajo y formación que en que hombres como el escritor se queden perplejos al mirarlas al salir, por ejemplo, del vestíbulo del hotel Palace. Desde que tengo uso de razón recuerdo a las mayores, como usted dice: madres, tías, primas mayores, vecinas pedirme que no haga esto o aquello porque soy una señorita... ¡ya está bien hombre!. Creo que el artículo está escrito en tono provocante y buscando polémica. Más allá de inquietarme, no siento más que una profunda tristeza y pena al leer que estas palabras provienen de una persona culta y formada. Pero sin lugar a dudas, lleva usted razón, ya no quedan mujeres como las de antes, afortunadamente.

Inmaculada Periañez Forte

Dónde se ha publicado esto???

La verdad es que este caballerote de tres al cuarto ha debido de escribir esto bajo los efectos de alguna paja mental que le hace creerse juez y señor para decidir cómo debe ser una mujer y qué patrones estereotipados seguir. Si son así todos sus artículos debería titularlos Patente de cavernícola, más acorde a su estado mental y evolutivo. Con este artículo desde luego ha dejado manifiesto que él sí es un hombre como los de antes, retrógrado y machista, con la profundidad de un charco de morralla.

Ahora entiendo por qué se le da tan bien escribir sobre el siglo de oro y es que está anclado allí. Desde aquí le deseo que encuentre pronto un agujero en el tiempo que le traslade a esa época donde seguro disfrutará de lo lindo y donde podrá encontrar hombres adaptados a su estatus mental.

Rocío Monroy Pimienta

Ya no somos como las de antes, cierto, ahora elegimos qué queremos hacer, que queremos vestir, qué queremos decir, con quién queremos estar..., y lo más importante, muchas elegimos con la única y lograda finalidad de ser nosotras mismas y poder elegir, nunca con la intención de satisfacer los deseos ni de Pérez Reverte, ni de nadie, nunca para 'alegrarle la pajarilla' ni a supuestos intelectuales gafapastas, ni a quienes han llegado a creerse 'la razón y el criterio' en esta época, ni mucho menos a quienes bajo la falsa moral progresista y 'en boga' siguen cumpliendo patrones... Y, al autor de tan simpático artículo, sólo decirle varias cosas: que se puede dar por aludido y que además puede seguir cumpliendo patrones (si así lo elige, que yo no soy razón ni criterio)... ya que con la edad uno se hace cada vez más conservador y que además a mi personalmente me da igual... ya que yo, que suelo leer, porque a mi me gusta más leer que aprender a usar tacón (aunque el día que me apetezca 'a mi' también lo haré) y que elijo lo que leo ... probablemente no me leeré nunca ninguno de sus libros y menos, si esto es lo que puede ofrecerme, pero 'probaré' por si me gustan, se lo recomiendo, esto de elegir es interesante... pero le doy la razón, yo, no soy como las de antes.

Carmen Díaz Molina

Tal vez, ante la ausencia de inspiración, decidió salir con Javier Marías a pasear por Madrid, y sólo ha conseguido un lenguaje vulgar y ordinario, propio de su sexo, para faltar al respeto a todas las mujeres que se encontraron a su paso, demostrando su prepotencia y considerándonos a día de hoy que todavía se puede hablar impunemente de la mujer, comparándola a una foca, a un caballo y como remate que había que abatirla a cañonazos.

Espero que algún día pida disculpas por haber herido la sensibilidad de todas aquellas mujeres que hemos leído su artículo y sus libros.

Gema Peral Castro

Me parece un artículo irrespetuoso hacia nosotras.

Toda mujer se merece el respeto por el simple hecho de ser mujer, yo me quedé helada al leer lo de "focas..." mientras iba en autobús camino a mi casa.

El artículo esconde muchos insultos hacia cualquier mujer y no se merece ser publicado en páginas donde la mayoría acudimos a leerla para saber más, para aprender algo nuevo.

Esto nos hace reflexionar una vez más lo mucho que nos queda por luchar para que nadie pueda insultarnos por el solo hecho de no parecernos a Sophia Loren o a Grace Kelly.

Aquí el único que no se merece mi respeto es él. Que tenga premios y títulos y la habilidad para escribir no le da el derecho a insultar a nadie, esta habilidad no tiene nada que ver con ser una persona respetable.

Y desde luego, qué manera tan descarad de declarar la violencia contra las mujeres, y cómo se atreve a justificar la muerte de una mujer a la que quiere eliminar porque no se parece a las mujeres de antes.

Sakina Elmoussaoui

Después de 8 días desconectada leo este horrible escrito que mandas. Imagino que te contesto tarde, pero con ganas de gritar algo ¡vamos! Estoy indignada de la falta de respeto hacia todas las mujeres, ese desprecio que enseña abiertamente por las mujeres que no son modelos, guapas y perfectas. Por las andaluzas, en concreto, con ese último comentario despectivo, siempre subidos en lo alto de no sé que pedestal de ciénaga de mierda que tiene este tipo que, encima, supone un personaje de la literatura y el pensamiento libre; vaya zafio. De Javier Marías prefiero no opinar porque habla el otro por el y porque prefiero no tomar partido aún de alguien que respeto, hasta ahora, tanto y del que me gustan sus reflexiones.

Anna Elías Manén

He abierto mi correo y he visto este mensaje que me ha 'revuelto' un poco- bastante. La verdad, que proveniente de quien proviene, por desgracia, no me sorprende nada...

Simplemente pedís un comentario que se anexará a un artículo. Quiero ser contundente y breve; este sería el mío (entre otros que se me han ocurrido...):

MISÓGINO E IMPRESENTABLE. LITERATO PREPOTENTE QUE PERPETÚA EL MACHISMO PERECEDERO BAJO FORMAS PATRIARCALES SEUDOCORRECTAS, UTILIZANDO UN LENGUAJE SEXISTA EN FORMAS Y ROTUNDAMENTE, EN SU CONTENIDO. UN MODELO MÁS DE LO QUE NO DEBE SER. YO NO QUIERO MÁS HOMBRES 'COMO LOS DE ANTES'.

INMACULADA BERNÁLDEZ LARA

[Continua]

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Martes 24 de enero de 2017 - 02:01