Ley de Igualdad, ¿Desigualdad Laboral?

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Ley de Igualdad,  ¿Desigualdad Laboral?

Creíamos que las leyes tienen entre otras funciones la de promocionar valores y actitudes y, en este caso que nos atañe, de la igualdad. También creíamos que las leyes tienen como objetivo frenar la desigualdad –sino castigarla. También creíamos que las leyes están para ser respetadas y, también creíamos que las leyes están para acatarlas. Sin embargo parece ser que las leyes están, para muchos, para pasársela por la entrepierna.La Ley de Igualdad aprobada por el Gobierno aún se encuentra en pañales –no ha superado su primer año de vida- y no ha tenido tiempo de mantenerse en pie por si misma pero, sus papás y mamás no están haciendo bien su papel de progenitores y quizás haya que pedir que se les retiren la patria potestad.

Los titulares de la prensa escrita en los días previos y durante la aprobación de la Ley de Igualdad han sido, salvo honrosas y no tan honrosas excepciones, tan grandilocuentes como la propia ley; pareciera que se les llenara la boca al escribirlos al leerlos, claro está: "La ley obligará a todas las empresas a pactar un plan de igualdad laboral"; "La paridad en las empresas"; "Las empresas pequeñas también deberán negociar medidas para evitar la discriminación de la mujer"; "El Ejecutivo decidirá hoy sobre la presencia de mujeres en los consejos de administración"; "Los sindicatos apoyan el proyecto, y la patronal rechaza las imposiciones"; "Todas las empresas deben negociar medidas de igualdad "; "Los consejos de administración de empresas deberán alcanzar una representación del 40% de mujeres en cuatro años"; "Ley Igualdad Todos los procesos electorales deberán respetar representación equilibrada de hombres y mujeres…". Créanme, estos eran –y más- los titulares de la época. Al igual que la catedrática de Fundamentos del Análisis Económico de la UPV-.EHU (Universidad del País Vasco), Mª Carmen Gallastegui, yo me siento descontenta y también indignada. Al igual que ella me siento indignada porque el Gobierno ha cedido ante las empresas en el tema de la participación de las mujeres en sus centros de decisión o consejos de administración. Si, me siento muy indignada pero, me siento mucho más enojada después de haber estudiado varios convenios colectivos –Cajas de ahorros, del campo, de minas, del comercio, ayuntamientos y del metal- y sacar como conclusiones que -como dice la señora Gallastegui- si las empresas no van a cambiar su actitud ni en cuatro ni en ocho respecto a la incorporación de mujeres en los centros de decisión o consejos de administración, mucho menos lo harán con los cargos inferiores pues, ¿cómo iban a pararse a pensar los directivos de las empresas si, por poner un ejemplo, la mujeres que limpian sus despachos (principalmente son mujeres) cobran igual que los hombres empaquetadores, perteneciendo ambos a la misma categoría? A los sindicatos y también a los sindicatos de izquierdas les trae al pairo que en los convenios colectivos negociados por ellos la igualdad de oportunidades, la cuestión de género y un lago etcétera esté incluido en los mismos. Digo esto porque si no sería incomprensible los resultados obtenidos de este análisis, análisis obtenido de 30 convenios colectivos examinados. Y sorprendentemente, al margen de carecer todos ellos de infinidades de "obligaciones", que sí están contempladas para los trabajadores, como decía, tienen una cosa en común: el lenguaje. Totalmente misógino, perdonen ustedes, masculino; pareciera como si las personas que trabajan en las empresas de este país fueran todas del género masculino ya que todo está referido a él trabajador a los trabajadores. Y sólo cuando concierne al tema de la maternidad tienen a bien dar cuenta de que la mujer trabajadora también existe aunque, tampoco este artículo 30 está exento de un cierto tufillo machista, y me explico: el único artículo que compete únicamente a la mujer reza así: [Artículo b) "excedencia por maternidad/paternidad. Los trabajadores tendrán derecho a un…." "… 3 años para atender al cuidado de cada hijo…" "… el trabajador tendrás derecho a la reserva…" "… el reingreso será automático a petición del trabajador…"] Con la necesidad de vencer obstáculos y habiendo dicho lo que nos corroía por dentro hemos de comentar que el único apartado, artículo, de este convenio que tiene a bien dar cuenta a la mujer trabajadora es aquél que nombra la maternidad-paternidad, artículo que tampoco está exento de una cierta misoginia, y me explico. El único artículo que compete únicamente a la mujer de nuevo la elude cuando en el apartado b) detalla: "Excedencia por maternidad/ maternidad. Los trabajadores tendrán derecho a un…"; "… 3 años para atender al cuidado de cada hijo…"; "… el trabajador tendrá derecho a la reserva…"; "…el reingreso será automático a petición del trabajador". Vean ustedes, el lenguaje es políticamente correcto al hablar de "maternidad/paternidad" pero, acto seguido únicamente menciona a los trabajadores y sólo se paren hijos. Si esto no es misoginia, que cambien la definición del diccionario. Una se pregunta si cuando están elaborando los convenios el subconsciente les traiciona y realmente piensan que las mujeres son unas impostoras; comentario totalmente carente de acritud por mi parte pero… a los hechos me remito. Sin ir más lejos, el pasado 28 de noviembre la agencia de noticias Europa Press publicaba que "el salario bruto mensual de los hombres supera en un 36,7% al de las mujeres", datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Resistimos porque queremos seguir siendo lo que somos, pero luchamos porque no queremos quedarnos donde nos colocan. Pero no nos desviamos de nuestro análisis.

Pues bien, los treinta tienen en común los siguientes puntos:* La redacción del texto se hace – salvo en insignificantes puntos que ya hemos mencionado…- en masculino y, haciendo esto, se está invisivilizando la presencia de la mujer en los convenios colectivos.* Ninguno de los analizados recoge, en el Capítulo I, dentro de las Disposiciones Generales "declaración genérica sobre igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres".* Asimismo, en el artículo 1 del Capítulo 1, ninguno menciona lo dispuesto en la Ley 39/1999, de 5 de noviembre "sobre conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras, así como sus modificaciones".* Ninguno hace alusión, en el artículo 12) regulador de la cláusula de garantías, al principio de igualdad entre hombres y mujeres, en la regulación y mejora de las relaciones laborales existente con la empresa. * Encontramos que en el Capítulo II, artículo 17.d), clasificación profesional, incurren en lo que se viene denominando discriminación directa, al nombrar "limpiadora", única categoría profesional recogida en el convenio que se nombra en femenino, potenciando la idea machista generalizada de ser una tarea tradicionalmente femenina. Y de nuevo aparece este criterio en el artículo 35, contrato para la formación "… de soporte formal para suscribir este tipo de contrato. Tales como las funciones desarrolladas en las categorías de Mozo, empaquetadora y limpiadora", dando por válido que ciertos trabajos sólo pueden ejecutarse por un sexo. No creo que el empleo de este criterio corresponde a una necesidad objetiva pero, el trabajo de mozo, empaquetadora y limpiadora puede ser realizado, satisfactoriamente por ambos sexos. * En la contratación de personal fijo y eventual, ninguno expresa el compromiso de fomentar la inserción de las mujeres como colectivo en desventaja ante el empleo, especialmente en aquellas ocupaciones en las que las mujeres se encuentran subrepresentadas.* En el Capítulo III, en su artículo 18, referente a la formación y promoción profesional, la mayoría de ellos no prevén la planificación de cursos encaminados a eliminar la segregación ocupacional, ni la planificación de cursos de formación durante los periodos de excedencia o la aplicación de medidas de acción positiva, otorgando el ascenso –en igualdad de méritos- a aquella persona cuyo seso esté subrepresentado. En su defecto, hacen referencia a un sistema objetivo de selección del personal fijo con la participación de los representantes sindicales, excluyendo de esta manera a las mujeres de participar en dicha representación sindical, al no utilizar el genérico real Representación Sindical.* Siguen manteniendo el antiguo complemento de ayuda familiar (artículo 30), cuando lo correcto sería: "Ayuda económica para conciliación de la vida familiar y laboral, guarderías, fondo monetario para víctimas de violencia de género o formación y promoción de empleo para las mujeres".* Todos ellos incurren en discriminar a las parejas de hecho porque, en el Capítulo VI, artículo 37b, ninguno las incluye en el enunciado.* En el artículo referente a la maternidad en la mayoría se explicita que "se estará a lo dispuesto en la legislación vigente" pero en ningún momento se hace referencia al permiso de paternidad, fundamental para la conciliación de la vida familiar y laboral. Voy a hacer caso al discurso que postula que el genérico masculino abarca a los dos géneros y digo que los sindicalistas, los patronos, los políticos, ¿me dejo a alguien en el tintero?, nos espolean con el discurso pamplinoso de que somos país de cola en términos de natalidad. Señores, ¿por qué no se animan ustedes a tener hijos en semejantes condiciones? Prueben y después me lo cuentan. Lo crean o no, ninguno de los convenios investigados contiene cláusula alguna que regule la utilización de vestuario cómodo y sin diferencias en cuanto a uno u otro sexo o que presten atención a las características físicas de las mujeres embarazadas. Y ya para terminar resaltar el vacío normativo que existe en cuanto a los siguientes contenidos: movilidad funcional y geográfica; salud laboral; excedencias; despidos; acoso sexual, acoso moral… En una lista de 27 faltas, leves, graves y muy graves, ni siquiera se nombra el acoso sexual, qué esperar ya del moral. Por lo que es de recibo que se considere y establezca baja por accidente laboral, a las mujeres que hayan sido objeto de acoso sexual o moral y que permanezcan de baja por tratamiento psicológico. Y como sugerencia, por si algunas de las personas arriba mencionadas se les ocurriera ser coherente con su discurso –en la mayoría de las veces vacío de contenido- recordarles que el servicio militar ya no es obligatorio, por lo que sería inteligente que las ayudas que se destinaban a aquellos trabajadores pasen a la situación de excedencia por cuidado de hijos o hijas. Es necesario garantizar convenientemente una presencia equitativa de hombres y mujeres en la negociación de los convenios ya que, pese a la decepcionante realidad, la negociación colectiva sigue siendo la vía más esperanzadora para la consecución de la igualdad real entre los sexos. Y entonces me acordé de Rousseau que decía que "a las niñas no les gusta aprender a leer y escribir, y en cambio están dispuestas a aprender a coser. Piensan que ya son mayores, y en su imaginación, están usando sus conocimientos para su adorno personal". O de Freud que decía que "la posición de la mujer no puede ser otra que la que es: ser una prenda adorada en su juventud y convertirse en una amada esposa en su madurez" O de Schopenhauer que preconizaba que "la mujer tiene su única razón de ser en la propagación de la raza". Y me acordé también de la madre de cada uno de ellos pues pensé en el mal parto que todas habían tenido.

Fdo. D.M. Noserra Periodista

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Domingo 28 de mayo de 2017 - 03:00