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A raíz de las elecciones en Brasil

La autora de este artículo analiza el proceso electoral a partir de una visión feminista y autónoma, introduciendo algunas provocaciones sobre la moda de "género" – "mujer vota en mujer"- o sobre las múltiples indefiniciones de la ciudadanía brasileña frente a los partidos camaleones , mimetizados en izquierda, derecha o centro conforme sobran los votos.[1a]

 

Yo tengo un sueño. Poder leer diarios y revistas; escuchar la radio desde un punto de vista de las mujeres, o mejor dicho, desde una perspectiva no patriarcal. Que en lugar de ser excluyente y opresora de la mitad de la población, vaya dirigida a todas las personas por igual.

Con la excusa de las elecciones en Brasil, cierro los ojos y juego a que me despierto en ese mundo.

Así como creo que las negras concientes de su discriminación racial, no tienen que hablar únicamente de racismo, que las lesbianas no tienen que hablar únicamente sobre cosas que entienden, creo que las feministas tenemos y podemos hablar de todo. Porque así, ejercemos la práctica de la palabra que durante tantos años nos fue callada.

Como vivo en Brasil, y dado el momento que se está viviendo, me parece importante ver la coyuntura política y aprovechar en hacer una evaluación del proceso electoral. Lo hago desde una visión autónoma, entre otras, de gobiernos y partidos políticos.

Mi propuesta es analizar conceptos errados endilgados al grupo social mujeres, a partir de ahí, hacer una evaluación sobre la votación y tratar de entender lo que pueda pasar el 29 de octubre, cuando sea el segundo turno entre Lula (Partido de los Trabajadores) y Alckmin (PSDB – derecha).

El género

El 1 de octubre fue el primer turno de las elecciones en Brasil y por primera vez una mujer fue candidata a la presidencia, ese hecho generó diferentes observaciones.

La "novedad" vino acompañada de cierta "confusión ideológica", y reiteradas veces se escucharon frases como: Yo voto únicamente en mujer; o mujer vota en mujer. También: en estas elecciones está ganando el género, o ahora lo importante es el género.

La poca experiencia de ver y/o imaginar mujeres en el poder, redujo la opresión de la mitad de la población, a una causa femenina – nunca feminista- , como si la realidad se tratara de un desfile de modas, donde el género del vestido, era lo principal y no el cuerpo que contiene las ideologías y propuestas para los próximos cuatro años.

En este escenario de ficción, mucha gente me miraba con cierta complicidad dada mi postura política. Esas personas deducirían que ser feminista es sinónimo de llevar la bandera de las mujeres. ¿A cualquier costo? ¿A costo decualquier ideología?

Grosso error.

Primero deberíamos explicar qué es el famoso género.

Como define la Wikipedia en internet, Género es una categoría que se utiliza para designar las relaciones sociales entre los sexos, y que denota las ideas sobre estereotipos, identidades y roles asignados a hombres y mujeres en un contexto sociocultural.

Lo que noto, es un grave error de comprensión en la sociedad. En la consciencia colectiva, cuando se habla de género, se piensa en las mujeres y no en las diferencias de costumbres aprendidas –y enseñadas- sobre el comportamiento de hombres y de mujeres.

De esta forma veo que se estaría reproduciendo fielmente la ideología patriarcal sobre el parámetro masculino. A ellos no hace falta mencionarlos porque están siemprepresentes. En la política, en el vocabulario, en la historia.

Ahora son ellas[1]

Explicadas y explicitadas las diferencias, nos queda otro ejemplo en el tintero con el P-Sol (Partido Socialismo y Libertad, nacido de las corrientes expulsadas del Partido de los Trabajadores de Lula, por querer mantener sus ejes y principios básicos socialistas). No es mi intención hacer aquí una crítica al partido, sino al contrario, poder hacer aportes desde una perspectiva feminista, mostrando que es parte del sistema patriarcal que no concientemente reproduce los valores masculinistas.

El cartel principal de campaña, en el estado de Río Grande do Sul, tenía dos figuras mujeres: Heloísa Helena[2] y Luciana Genro[3]y un lema "Ahora son ellas".

Esta pequeña frase tiene infinitos análisis posibles.

Si es la hora de "ellas", se hace evidente la visión desde la perspectiva de los hombres, ya que el sujeto – o las sujetas – está afuera. No somos nosotras, son ellas. Recordemos que en la sociedad patriarcala la cual pertenecemos, el padrón es masculino y cada vez que aparece una palabra, o una imagen de mujeres, hay que justificarla. ¿O alguna vez vimos una frase semejante habiendo dos hombres juntos?

También podríamos decir que esta frase viene acompañada de cierta tolerancia: Nosotros los hombres, los dueños del poder (patriarcal), autorizamos a las mujeres a ejercer el poder en nuestro partido. No existen, en este caso, atributos de inteligencia, ni de coherencia política, ni de lucha. Existe una demarcación de sexo femenino, de categoría social mujer. Lamentablemente esta frase continúa reforzando la moda de "género" y el no entendimiento político-ideológico que conlleva. En vez de pensar desde el lugar de subvertir el sistema, el dueño de la fábrica le aumenta el salario al@ obrer@, pero no por ello será libre de actuar.

Si yo –hombre poderoso– decido que ahora es el momento de ellas, también puedo decidir cuándo dejará de serlo.

Nítidamente el parámetro continúa siendo masculino, están mostrando cuánto valen "ellas" para tener una figura mujer que es candidata a la presidencia y otra a la cámara de diputadOs.

Esto demuestra las excepciones concretas de un sistema patriarcal, en el que la base, el padrón (y patrón), continúa siendo el padre – pater - patriarcado.

Otra opción sería que ellos, los hombres, hablan con otros hombres a cerca de las mujeres.

Sexualizar las elecciones

A esta altura del partido no alcanza con tener una mujer en la presidencia. Tenemos que pensar de forma más radical y subvertir la estructura del poder patriarcal para no llegar con sus códigos intactos.

Menos aún pensar que ellas vienen a hacer una limpieza en el sistema como lamentablemente tuvimos que escuchar, y más de una vez, en la calle. Esta frase poco feliz, muestra cómo sigue arraigado y asociado el concepto de mujer –ama de casa– limpieza. Demuestra nítidamente cómo la no consciencia de la dictadura patriarcal, puede llevar a las propias mujeres – también a los hombres - a repetir y reproducir estos conceptos aberrantes, y lo peor es que creen que están siendo modernas y pretendiendo el cambio, eso es parte de lo que yo llamo la rebeldía controlada.

Sin consciencia de opresión, no es suficiente vernos reflejadas en la política y en los medios, ya que se continuarán reproduciendo los errores – y horrores - patriarcales. ¿De qué sirve tener una "primera presidenta mujer" en la Cámara de Concejales de Porto Alegre, si sus actitudes y acciones serán tan masculinistas como las de los propios hombres? Es simplemente una nueva estrategia de marketing, utilizada en el momento de la elección, pero muy tramposa, porque roza lo políticamente correcto.

Como decía antes, el sistema patriarcal tiene sus propios códigos, para llegar al poder ya establecido, las mujeres tienen que dejar sus banderas de lado – en el caso de quienes las tengan – para luchar de igual a igual en un sistema corrupto. Eso quiere decir – muchas veces -votar contra los propios intereses.

No podemos sexualizar las elecciones. El sexo de la persona por encima de sus ideas es tan discriminatorio para un lado cuanto para el otro. Es un recurso más del sistema para luego decirnos, ¿vieron que las mujeres llegaron y no sirven? No precisamos "llegar" en esos términos, alcanza con ver la historia. Condolezza Rice es un ejemplo más que evidente para demostrar cómo sexo, raza e ideología, no son sinónimo de revolución, tampoco, ejemplos como Margaret Thacher o Yeda Crusius[4].

¿Incoherencia política o travestismo ideológico?

En Río Grande do Sul hubo muchas personas que votaron al mismo tiempo en Heloísa Helena, candida de la izquierda para presidenta, y en Yeda Crusius candidatura de la derecha para gobernadora. No podemos pasar por alto que esta mujer acabó obteniendo más votos que el actual gobernador del estado –quien estaba seguro de ganar y ni siquiera llegó al segundo turno– y más votos que el antiguo gobernador Olivio Dutra, del PT.

Este hecho hace evidente que la necesidad de cambio de muchxs electorxs, vino vestida de mujer, lo cual no implica transformación política sino confusión ideológica.

Las travestis son personas del sexo masculino que se visten con ropas de mujer. En este caso, personas de sexo femenino, que aunque se vistan con ropas de mujer, responden a un sistema patriarcal.

A Luciana Genro, del P-Sol, quien fue reelecta por segunda vez diputada federal y previamente había sido diputada estadual, no voy a referirme en este ítem ya que queda nítido que fue reelecta por su capacidad y coherencia ideológica y no por su sexo.

paréntesis

Antes de continuar, me gustaría abrir una suerte de paréntesis. Quiero aprovechar este espacio para preguntar desde qué lugar hablan aquellas mujeres que dicen la siguiente frase: "Tal propuesta va a contribuir con los estudiantes, obreros, jubilados y también con las mujeres". ¿No nos dimos cuenta aún que entre los estudiantes, habemos mujeres? ¿Que entre los obreros, habemos obreras? ¿Que gran parte de los jubilados son o seremos jubiladas? ¿Y que entre las mujeres no hay hombres?

Yo entendería que el último ítem va direccionado a las mujeres heterosexuales casadas que realizan las tareas del hogar, aquellas que no son compartidas con su marido o compañero; en las cuales, como dicen las feministas materialistas francesas, la clase hombre se apropia del trabajo no remunerado de la clase mujer.

¿Estamos de acuerdo?

Si esas frases también son repetidas por mujeres que están tan lejos de ser la típica ama de casa como de viajar a la luna, ¿desde qué lugar se sitúan al hablar? Evidentemente el patriarcado está mucho más internalizado de lo que nos creemos. Una vez más, el vocabulario no acompaña nuestros ritmos de cambios. Por eso al comienzo, digo que mi propuesta es analizar conceptos errados endilgados al grupo social mujeres.

El hecho de no querer ser aquella mujer que nuestras madres y abuelas fueron, no quiere decir querer ser un hombre; como buscaba nombrarse en una conversación una amiga míade pocos estudios pero mucha rebeldía y cuestionamientos.

¿Qué tiene que ver esto con las elecciones?

Mucho. Porque Lula y Alckmin fueron para el segundo turno, el primero ya fue un obrero de izquierda y hoy es un empresario de la política, de centro, con prácticas neoliberales. El segundo, es otro empresario de la política, con la gravedad de pertenecer al opus dei y de estar en una derecha más furiosa.

¿Cómo se desarrollará el segundo turno? La pregunta del millón. ¿Los votos de HH, irán para Lula –que si bien la expulsó del partido por mantener junto con Luciana Genro y otros dos diputados más, las banderas de la izquierda y la coherencia ideológica, continúa estando a la izquierda de Alckmim– o para el propio opus dei?

Aquí vuelvo a la reflexión sobre las mujeres. Quienes votaron en Heloísa Helena, no lo hicieron necesariamente por apostar a un partido nuevo y de izquierda, muchas personas lo hicieron como acto de protesta a "la traición de Lula". Contra las políticas que en algunos casos pasaron de ser de hambre para ser de miseria.

El P-Sol manifestó públicamente que no dará apoyo a ninguno de los dos candidatos.

¿El 29 será rojo o negro?

Si bien al PT le faltó muy poco para reelegirse en el primer turno, en el segundofinal la conquista por el trono no le será fácil.

La política a veces se parece más a la lógica de un juego de azar que a la de la razón, en este tablero, la emoción juega un papel fundamental. Amores y odios, intereses personales, memoria más corta o más larga. Favores.

Algunas personas que votaron a la izquierda, no se correrán a la derecha por ninguna razón. Anularán su voto.

Otras, frente al miedo de la derecha, se correrán un casillero al centro.

Para quienes el significado del voto fue un grito de protesta, creyendo que de esta manera van a poner en penitencia al PT, volarán a la derecha sin escala en el centro.

Como lo ilustra el apoyo de Rosinha, la gobernadora de Río de Janeiro, y su marido Garotinho (PMDB), quienes en el primer turno declararon su voto a HH y ahora dan su apoyo al partido derechista. Como todo tiene una lógica, aquí también está presente. Heloísa Helena es muy católica, ellos son evangélicos y Alckmin es del opus dei.

Quien haya apostado en la moda del "género", creará una nueva, o se quedará leyendo Caras.

por: Mariana Pessah

Porto Alegre, octubre de 2006

[1a]Inicialmente escrito para http://enrebeldia.blogspot.com y, posteriormente adaptado parahttp://www.laotrapagina.com

[1]Expresión popular que "muestra la realidad" ahora son ellas; hacen un juego de palabras en femenino con la imagen de dos mujeres candidatas.

[2] HH candidata a la presidencia, llegó a casi arañar un 7 %, quedando en tercer lugar.

[3]Candidata a diputada Federal, fue la más votada del municipio de Porto Alegre y la cuarta más votada en el estado deRío Grande do Sul (entre hombres y mujeres).

[4]Candidata de la derecha a gobernadora en el estado de Río Grande do Sul.

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