Estudio y reflexión sobre la conciencia de ciudadanía de las mujeres
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Conciencia Política de las Mujeres

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A las amas de casa les ha faltado referentes de cómo vivir su conciencia política

Hemos empezado esta reflexión, observando las diferentes formas de relacionarse con "la política" que tienen las mujeres.

 

"LAS AMAS DE CASA"

Lo que vive en el ámbito familiar, tanto a nivel de relaciones como de los problemas cotidianos que se van encontrando y los que se derivan de su propio trabajo, suele ser una de sus fuentes de información.

Tienen conciencia política de lo que les afecta mas de cerca: la subida de precios, la educación, las condiciones que encuentran en el sistema sanitario, la violencia contra la mujeres, las pensiones, la vivienda, el paro...

Las amas de casa no ven que los políticos les solucionen estos temas que más les preocupan en la vida. No ven reflejadas en "la política" esas cosas que sienten y entonces, se les hace algo lejano, porque muchos de los temas que trata la política no tiene que ver con sus inquietudes y necesidades... la ven como algo, en lo que no pueden influir. Algo que les viene dado. Piensan que ellas nunca van a formar parte de esa realidad de "la política".

Les interesa todo lo que afecta a la vida cotidiana y hablan de política en espacios de lo privado, expresando su imposibilidad de incidir en ámbito de lo público.

En contra de los tópicos sobre las relaciones del ama de casa con la política, vemos que le interesa qué pasa en el mundo, qué cosas habría que negociar, qué remedios habría que poner, pero esto, no lo identifican como cuestiones "políticas".Hablan de temas actuales, del titular que han leído en un periódico, pero ellas no lo llaman "temas políticos". Una cosa es para ellas, comentar sucesos públicos..., y otra, explicar, que están hablando de "política". Incluso algunas acciones suyas indican conciencia política, aunque ellas no lo llamen así. La palabra política todavía asusta, es una realidad ajena. Hablan de política sin ponerle el nombre.

Además, las reflexiones que hacen de los acontecimientos políticos, por ejemplo sobre la guerra de Irak son muy diferentes de los que hacen los "entendidos" en política. Dicen: el petróleo que hay en Irak no merece la muerte de ninguna persona.

Cuando quieren hablar de política en un espacio más público, antes de hacerlo sienten que no les corresponde. Hablan de política pero no tienen conciencia de ser políticas.

Tienen conversaciones de políticas entre mujeres, pero cuando hay hombres se callan, porque piensan que este tema les corresponde sólo a ellos. Se les atribuyen el saber de política a los hombres. A las mujeres se les da menos autoridad. Ni siquiera les dan autoridad sectores de mujeres, que identifican "política" con "política oficial" y las amas de casa hablan más de la primera que de la segunda.

Saben que esta política no funciona bien, tienen la impresión de que las cosas sociales no marchan, pero piensan que como la política está guiada por los hombres, ellas no podrían hacer nada. La política de los hombres no la ven creíble. Identifican "política" con "partidos políticos parlamentarios". Unen la política con corrupción, luchas de poder entre ellos.

Las amas de casa aun cuando tengan información, no tienen condiciones favorables para dialogar. La información no basta, hay que dialogar sobre ella, contrastar y esto no se hace.

Las mujeres, en general, tienen un campo más amplio que lo político para dialogar, les interesa contar sentimiento, problemas familiares, las relaciones que viven, cómo ven el futuro...

A las amas de casa les ha faltado referentes de cómo vivir su conciencia política.

Un porcentaje elevado ha interiorizado:

- Yo no puedo hablar de política.

- No me corresponde.

- Los hombres son los que saben.

- No me siento autorizada.

- Mis opiniones políticas no interesan a nadie.

 

Rechazan la política dirigida por los hombres porque les es ajena, ven que ellas nunca son objeto de sus preocupaciones políticas, no comparten los criterios con los que hacen política, porque ven que subordinan la vida, la salud, el bienestar de las personas, la educación..., a sus intereses económicos y a sus luchas de poder. 

Desprecian sus grados de corrupción...

El excesivo horario de trabajo y las preocupaciones que les supone la organización de la vida familiar, deja poco espacio para ocuparse de conseguir mayor formación política.

A pesar de todo ello, constatamos que va creciendo el número de amas de casa que emiten opiniones políticas en lo que les atañe, en espacios públicos.

MUJERES DEL AMBITO ACADEMICO

 

¿Qué relación tienen con la política? ¿Cómo es su implicación?.

 

Convierte la política en un objeto de estudio.

 

Se relaciona con la política desde diferentes posicionamientos.

Algunas analizan la política desde fuera, como si fuera un objeto del que hay que elucubrar, abstraerse y en ocasiones divagar, pero sin compromiso político ninguno. En sus estudios no se presenta la política como un instrumento de trasformación social, no se aportan teorías comprometidas con la práctica.

El convertir la política en un objeto de estudio, está bien, pero no basta. ¿Desde dónde se analiza la política?, ¿desde la ciencia androcéntrica?, ¿con qué fin teorizan?

Hay otros sectores de mujeres intelectuales, que hace teoría política y se comprometen con ella. Es un hecho que es un sector minoritario, y la socialdemocracia actual le suele condenar a la marginalidad, con fórmulas pretendidamente democráticas.

Es compresible que las mujeres académicas, hayan sentido como necesario revestirse de los modos académicos al uso, al presentarse, escribir, hablar... como aval para que se les dé autoridad. Sin embargo, esto que a veces era una necesidad, les confunden y lo convierte en costumbre, en un estilo, que les aparta de la mayoría de las mujeres y que acaba mostrando más su imitación del mundo masculino académico, en ocasiones de forma interesada, de su capacidad personal de comunicar un pensamiento científico feminista.

 

Las mujeres académicas, tienen su papel como parte de una cadena formada por muchos eslabones que representan el trabajo de otras muchas mujeres. Hoy, es necesario que se dediquen a analizar la política actual, a crear teoría política y alternativas concretas desde el Feminismo. Una de sus aportaciones debiera ser precisamente, colaborar a que avance la conciencia política de las mujeres.

MUJERES DE AMBITO PROGRESISTA

 

Se consideran "mujeres progresistas" a aquellas que viven en continua evolución personal y tratan de que la sociedad también viva en continua evolución. Se preocupan de estar informadas, de adquirir un nivel de calificación y consciencia, respecto a la actualidad política.

Se implican a nivel teórico, en su forma de vivir, pensar, actuar, rompiendo con los moldes ideológicos y prácticos tradicionales y apostando por un futuro de progreso y evolución.

En este ámbito, hay un sector que se le suele llamar mujeres progres. Solemos conocer su relación con la política por algunas características:

Les gusta tener tertulias sobre política, están informadas y entienden de política. Sobre todo, critican la política oficial. Después de tertuliar, se van... a sus planes...

Su aportación es ser críticas y participar puntualmente en acciones que les gustan porque están muy de acuerdo. Pero no suelen estar dispuestas a compromisos políticos concretos que les exijan cambios personales y dedicación estable.

Entre ellas, muchas se manifiestan pasotas respecto a la política. Otras, contradictoriamente, en el fondo son conservadoras, asentadas, aburguesadas, por ejemplo, pueden estar tratando casos graves de exclusión social en su trabajo y en los ratos del café, sus conversaciones son, sobre el traje que van a llevar a una boda, sobre cómo están decorando su segunda vivienda, o comentando infames programas de TV...

Suelen mostrar un individualismo feroz disfrazado de libertad, son contestatarias, tienen la ilusión de vivir en democracia, en libertad, defienden que cada cual debe hacer y decir lo que quiera, hablan de libertad sexual, son fácilmente adaptativas según el ambiente en el que estén, tienen el discurso que hay que tener, nunca traspasan los límites de lo establecido... en la apariencia son liberales, modernas, reformistas. Sus expresiones favoritas son "todo vale", "allá cada quien", "lo importante es la libertad".

Piensan que son transgresoras y se atribuyen una capacidad de transformación social, pero en el fondo lo que defienden es un modelo conservador. Lavan el rostro del conservadurismo superándolo en aspectos concretos pero no lo rompen desde sus raíces. Están por cambiar algo aunque nada en el fondo cambie. Es un conservadurismo sutil. Las progres de hoy, suelen ser, además, mujeres desideologizadas.

Las jóvenes se definen a sí mismas como progresistas. Observamos que con sus formas de vivir, no siempre indican que estén cuestionando el modelo de vida conservador... suelen ser más bien progres, van de "lo que se lleva".

Las progres, son defensoras de la "la igualdad". Son como la mujer referente de la sociedad actual, lo que se supone que ha de ser hoy la mujer para estar al día.

No se quieren parecer a sus madres, detestan la vida que hicieron. De las amas de casa piensan, que no saben nada y menos de política.

Se esfuerzan por mantener la progresía que han conseguido. Los derechos conseguidos tienen miedo de perderlos. Para algunas, estos derechos han sido una conquista, a otras, se los han regalado.

Aunque ser "progre" es lo políticamente correcto, hemos constatado, que nadie se quiere autodefinir como "progre".

MUJERES DEL AMBITO DE LA IZQUIERDA

 

Llamamos así a las mujeres cuyos comportamientos y pensamientos se adecúan al cuerpo teórico de la izquierda.

Intentan ser rupturistas más que reformitas.

Se implican en la transformación de la realidad social.

Unas, militan en organizaciones o partidos políticos considerados de izquierdas. Otras, son personas que individualmente se posicionan en lo que se considera ideología de izquierdas y son fieles a ella.

Creen que esta sociedad se puede cambiar y que se puede ir construyendo un mundo más justo. Trabajan en la izquierda con generosidad y convencimiento para conseguir mayor justicia, bienestar. Tratan, además, de cambiar su partido.

La mayoría se autodefinen prioritariamente, como socialistas, partícipes de la antiglobalización, nacionalistas de izquierdas, antirracistas... y después, como feministas.

Cuando militan en un partido político, ONG, sindicatos, son muy ortodoxas y coherentes con su organización. Pero se quejan de que ésta, no suele tener en cuenta aspectos que para ellas son de vital importancia, de que no responde a sus intereses como mujeres y además, se muestran muy disconformes, algunas hasta quemadas, del comportamiento de los compañeros de su organización, que se resisten a renunciar a sus privilegios y compartir con ellas, el poder de decidir políticamente.

A pesar de ello, siguen fieles a su organización política o social. A veces, se comportan como "amas de casa públicas": entregan su tiempo, dinero, esfuerzos, para que su partido, sindicato... realice programas sociales, políticos, que se han olvidado de sus intereses como mujeres. Con frecuencia, les suele pasar como a las amas de casa, que después, no recogen de este trabajo el reconocimiento y valoración de sus propia organización, porque trabajaron en beneficio de otros, al servicio de..., con lo que esto puede tener de alineación para ellas. Funcionaron como mano de obra subsidiaria, como correas de transmisión, no como sujetos políticos.

Hay casos de mujeres, que cuando hacen consciente que están defendiendo un cuerpo teórico elaborado por los hombres, que excluyen el análisis teórico feminista, que no da respuestas a sus preguntas, les ha generado fuertes grados de malestar, depresiones..., al vivir la contradicción: "estoy trabajando mucho por transformar el mundo, sin mí. Un mundo ideal que a mí no me contempla".

Cuando se confrontan con otras mujeres feministas que han decidido no servir a programas masculinos, se muestran agresivas, y a veces, hasta sienten la necesidad de frenar propuestas feministas. Parece que su contradicción se les hace más evidente. Pero no se rebelan con sus organizaciones, sino contra quines les destapan la contradicción de estar construyendo una alternativa de izquierda que pasa de ellas, que no se basa en un análisis feminista de la realidad.Esta negativa relación, se manifiesta en muy diferentes grados, llegando a veces a funcionar como aliadas de los intereses de los hombres y traicionando los del colectivo de las mujeres.

Son mujeres de izquierdas antes que feministas por dos razones:

 

Una de tipo ideológico:

 

Piensan que hay un discurso globalizador, el socialismo, y otro parcial, que se ocupa de los temas y reivindicaciones de las mujeres, el feminismo, que lo entienden como algo sectorial.

No reconocen al feminismo como una alternativa política con capacidad de transformación social. Ni tampoco consideran que el colectivo de las mujeres pueda considerarse como grupo social, con intereses objetivos propios, necesitados de una organización que les convierta en sujeto político revolucionario.

Otra de tipo práctico:

Los partidos, sindicatos, ONGs, mixtos, han tenido más recursos materiales para darse a conocer, más infraestructura, más apariencia, mayor aceptación social y esto consideran que les ofrecerá mayor cobertura, protección política, mayor presencia social, mayores posibilidades de ocupar cargos públicos, prebendas económicas...

MUJERES DEL AMBITO DE LA DERECHA

 

Llamamos así, a las mujeres cuyos comportamientos y pensamiento se adecúan al cuerpo teórico de la derecha.

Las que están en partidos políticos apoyan fielmente a su partido. Igual que les pasa a las de izquierda, hay un sector que se queja de que son las que más trabajan en él y a las que menos autoridad se les da.

A veces militan en ellos por razones prácticas de diferentes conveniencias. Se consideran dentro del grupo social más poderoso.

Las votantes suelen ser conservadoras, religiosas, reaccionarias.

No cuenta entre sus prioridades, la defensa de los derechos e intereses comunes de las mujeres.Algunas reivindicaciones feministas entran en contradicción con su ideología. Actualmente, tienen un discurso sobre igualdad de las mujeres, sobre la promoción de la mujer, pero siempre que se mantengan los roles tradicionales asignados a las mujeres.

Apuntalan los "valores femeninos" tradicionales y contraponen femenino a feminista.

Cuando ponen en práctica su conciencia de participación social, por coherencia, lo hacen generalmente en organizaciones religiosas, conservadoras. Espacios que mantengan el sistema establecido. En ellos, son activas, disciplinadas, dedican su tiempo y esfuerzos.

 MUJERES DEL AMBITO FEMINISTA

 

Ha sido frecuente entre ellas ver el poder político, que identificaban con la forma concreta con que se ejerce actualmente, como algo negativo y por ello, lo rechazaban. En su análisis destacaban que el funcionamiento de la política se rige habitualmente por lo más negativo de la cultura masculina con la que no se identificaban. Teóricamente, saben que hacer feminismo es hacer política y que se debería hacer política desde el feminismo, pero como nunca han tenido la oportunidad de estar presentes en el marco político, sienten que es un espacio de trabajo que les sobrepasa. De hecho, el trabajo que han realizado en el Movimiento Feminista les ha aportado la experiencia de trabajar como grupo de presión social que ha ido consiguiendo cambios muy importantes para la evolución de la sociedad. Pero pasar de trabajar en una asociación de mujeres a hacerlo en un partido político feminista es un salto: supone partir de una redefinición del poder, prácticas nuevas ante una política electoral, elaboración de programas con medias concretas, ensayar nuevas formas de alianzas, trabajar la presencia en los medios de comunicación, crear conciencia política en las mujeres... todo ello es una experiencia nueva, que va creando una nueva concepción feminista sobre el poder. Pero de entrada, a muchas feministas todavía les produce temores.

Algunas feministas, todavía se sienten inseguras en algunos espacios públicos. Las pocas experiencias que han tenido de trabajar en algún espacio político, codo a codo con los hombres les han resultado realmente duras y muy agresivas.No ven cómo pueden ser interlocutoras directas.

Por todo esto, en demasiadas ocasiones, las feministas han hablado del poder político, como algo lejano, algo que les da miedo, desconfianza, inseguridad. Han mantenido un discurso negativo del poder. Por una parte, ven que dedicarse a la política supondría una sobrecarga de trabajo a añadir al que ya tienen. Por otra, la justificada crítica al poder político tal como se ejerce en la actualidad, a los criterios masculinos que lo rige, les han llevado a un cierto purismo, defendiendo en múltiples debates habidos en el seno del Movimiento Feminista que no era conveniente intervenir en él, promoviendo la marginalidad e incluso criticando negativamente la decisión de mujeres feministas que desde la década de los 70 impulsaron la intervención directa en el poder político con análisis, estrategias y criterios feministas y la creación de partidos políticos feministas.

Hay quienes han considerado que el feminismo es algo sectorial.

Han trabajado por la igualdad de oportunidades y consideran que como ya se ha conseguido en muchos grados, la política feminista corresponde hoy a las instituciones.

Algunas feministas históricas, que hoy estarían preparadas para hacer política, se han desligado de la acción organizada. Se dedican a su promoción personal, a su privacidad, se hicieron mayores... y hoy no tienen interés por hacer política feminista.

Otras, se dedican al feminismo asistencial, que por muy respetable y necesario que sea, es algo que debían dejar en manos de las instituciones.

Hay grupos que se contentan con hacer un "feminismo folklórico" y dejando de lado el conocimiento de la teoría feminista, entretienen a las mujeres, con esoterismos, sesiones de astrología, cuando no de trabajos manuales, sesiones de cine, yoga y otras múltiples actividades, que siendo cada una de ellas valiosas en sí mismas, ofrecidas como única línea de acción de una asociación feminista, puede desvirtuar el sentido de la acción feminista.

 

Entre las feministas de organizaciones autónomas ha sido habitual la fobia a las estructuras organizativas, sobre todo, cuando éstas les producía otra fobia, el miedo al compromiso. En alguna época, lo que más se practicaba era ir a un grupo para entrar y salir cuando cada una quería, que todo fuera informal, relajado, sin "orden del día", que cada una pudiese hablar de lo que le surgiera, le interesara, o necesitara según su estado de ánimo...

Todo lo que no fuera asambleario, era masculino. Las mismas que participaban en estructuras organizativas de partidos políticos jerárquicos, defendían que en el Movimiento Feminista debía ser todo asambleario. El movimiento asambleario fue necesario en los inicios del M.F, posiblemente si no hubiera sido así, muchas mujeres no hubieran permanecido en él.

Los grupos de autoconciencia fueron importantes. Colaboraron a que las mujeres se encontrasen con su cuerpo y tuvieran con él una relación positiva, a que recuperasen su autoestima y todo esto, sirvió de base para muchos cambios posteriores.

Precisamente estos pasos ya dados, han ido exigiendo la necesidad de evolucionar hacia otras formas de organización. La Historia de un Movimiento social es como la de una persona, tiene épocas, momentos... pero el estancamiento en ellos impide crecer.

Esta concepción de la organización entre mujeres, ha favorecido una práctica de cierto infantilismo político: se espera siempre que otras feministas luchen por el divorcio, la despenalización del aborto, la subida de pensión de viudedad, dicen a otras, "lo que debías de hacer es...", se delega, se va a escuchar, a estar enterada...

Muchas mujeres se acercaron a los grupos de mujeres con los códigos de relación propios del ámbito privado, con lo que esto tiene de positivo y de negativo.

Sabemos que la falta de estructura ha dificultado que existan hoy más grupos organizados, con objetivos comunes, con alternativas propias, con planes de acción...

Esto dificulta también, que hoy haya mujeres que sintiéndose feministas a nivel individual, no encuentren un grupo apropiado en donde poder organizarse.

Es también unas de las causas, que ha impedido que el liderazgo, bien fuese practicado por mujeres o por grupos, no haya sido reconocido, sino por el contrario, haya sido juzgado por las propias feministas como algo pretencioso, ambicioso, personalista... calificativos que por otra parte, no aplicaban a los hombres líderes políticos, era como si admitieran que en ellos es algo natural.

En el momento actual, hemos constatado que esta manera de relacionarse con la política, ha impedido la consolidación y el avance de los grupos y que lo asambleario e informal, que se vendía entre las mujeres como lo más democrático, ha permitido que también el Movimiento Feminista haya sido manipulado desde fuera. Ha favorecido que otros grupos sociales y políticos hayan sacado partido del trabajo social, realizado por las organizaciones de mujeres. También ha habido mujeres feministas que han trabajado para esos grupos sociales como "amas de casa públicas". Elaboran, difunden, trabajan, proponen, redactan leyes y "otros" recogen el fruto de su trabajo, se lo apropian sin reconocimiento de la fuente y lo rentabilizan.

En la medida que no se reflexione, revise y corrija esta forma de funcionamiento, se seguirá manteniendo, y en la medida que las mujeres no se organicen de otra forma más estructurada y consolidada, "otros" les dirán qué tienen que hacer y dónde y cómo organizarse.

De hecho, el no tener una organización potente ha impedido un trabajo hacia una toma de conciencia política superior. No nos ha permitido avanzar lo suficiente hacia objetivos comunes, para convertirnos en referente social y político, en una forma alternativa de vivir el poder político, algo urgente en el panorama actual.

El ser conscientes de esta herencia y hacer la correspondiente autocrítica, es uno de los motivos que está provocando la reacción de mujeres que están apostando por reorganizarse de nuevo en asociaciones feministas. No es casualidad que se estén formando nuevos partidos feministas en el Estado español. Que se haya formulado y difundido un programa político feminista a nivel europeo y varios a nivel municipal. Que haya aumentado el asociacionismo entre mujeres, que los colectivos feministas actuales vayan evolucionando hacia formas organizativas más consolidadas...

CONCLUSIONES

 

Del ejercicio de observación realizado sobre la relaciones de las mujeres de diversos ámbitos con la política, y de las opiniones individuales que hemos recogido, hemos extraído algunas conclusiones:

- El proceso de socialización colectivo que hemos vivido las mujeres, a través de la Historia, excluyéndonos sistemáticamente de la participación política y relegándonos siempre al ámbito de lo doméstico, no nos ha preparado a las mujeres, para que vivamos con conciencia política y menos, con conciencia política feminista.

 

- La Historia que cada mujer ha vivido a nivel personal, tampoco les ha enseñado que ésta fuera una de sus posibles tareas como ciudadanas.

 

- La carencia de oportunidades para moverse en el ámbito de lo político, se ha ido convirtiendo en un fuerte obstáculo que las mujeres han de superar para situarse hoy como ciudadanas con compromisos políticos.

 

- Esta influencia de nuestros procesos de socialización no ha eliminado, sin embargo, la libertad personal para que cada mujer elija cuál quiere que sea su aportación a la colectividad humana.

 

- De esta libertad, nace la responsabilidad del compromiso personal en la construcción de un nuevo modelo de sociedad, en el que las mujeres podamos ser también sujetos políticos, protagonistas de la Historia.

 

- Muchas mujeres tienen hoy pendiente la tarea de poner en práctica mayores grados de conciencia política.

Colectivo LANBROA

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Viernes 24 de marzo de 2017 - 13:05