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Euros para los empresarios, espinas para las trabajadoras

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La industria de los trapitos enriquece a los empresarios, resquebraja la salud de las empleadas Euros para los empresarios, espinas para las trabajadoras

A principios de año Celia W. Dugger publicaba enel New York Timesun informe minucioso de Naciones Unidas que ratificaba una realidad que viene de lejos: las mujeres son cada vez más pobres y las condiciones laborales que -la mayoría- son obligadas a aceptar están rayando la esclavitud. Dicen que más de la mitad de las mujeres en el mundo viven bajo el umbral de la pobreza: si se resbalaran, ninguna fuerza podría retenerlas.

La justicia, para nuestra sorpresa, esta vez ha fallado a favor de las trabajadoras. A finales del mes de Julio la prensa nacional nos alegraba el día con la siguiente noticia: "Un juez condena a la cadena de tiendas Zara por obligar a sus empleadas a trabajar los domingos y festivos que la empresa considere oportuno. El juez de lo Social 4, de Sevilla, dice en su sentencia que tal práctica "es contraria a los derechos constitucionales de libertad sindical y de negociación colectiva, porque la empresa impone condiciones colectivas de trabajo no fijadas en una norma colectiva negociada".

No es la primera vez que la empresa Zara es noticia por explotar a las trabajadoras. El pasado mes de marzo estas mujeres se manifestaban en las calles de Vigo: querían que las personas que consumen estos productos no se fijaran sólo en el precio y la calidad sino también en las condiciones de trabajo en la producción textil.

Trescientas mujeres apiñadas en una nave, que por exceso de producción una zona de la misma ha sido habilitada en la parte superior de apenas dos metros de altura, tienen que sentarse en filas llenas de máquinas y apenas pueden salir o entrar de su sitio. Además de estas máquinas, en la nave se apila la mercancía que en ocasiones llega al techo. Y también, en esa misma nave se encuentran las planchas industriales. Cuentan las trabajadoras que el aire acondicionado no suele ponerse hasta bien entrado el mes de agosto. Si en el exterior la temperatura llega a alcanzar los treinta y tantos grados –no es de extrañar con la ola de calor que esta sufriendo España- fácilmente el interior puede rebasar los cuarenta y pico: en semejantes condiciones, algunas mujeres llegan a perder el conocimiento pero no pueden permitirse perder un solo minuto porque eso iría en detrimento de su salario.

Estamos viviendo una controversia integral: si bien es cierto que la participación de las mujeres en el trabajo remunerado es una tendencia mundial –se calcula que desde 1950 la fuerza de trabajo femenina ha crecido casi dos veces más rápido que la fuerza de trabajo masculina-también es cierto que este proceso se está perpetrando bajo condiciones laborables indignas y con consecuencias negativas y daños a su salud física y mental.El trabajo de muchas, muchas mujeres viola los derechos humanos fundamentales.El nuevo mercado laboral global se aprovecha de ellas: son flexibles, tienen una gran capacidad de adaptación, se les puede despedir fácilmente, están dispuestas a trabajar todas las horas que les estipulen, en horarios irregulares y/o parciales, a domicilio... Hablar de feminización de la pobreza es hablar de la realidad de las mujeres, y no sólo de las mujeres que se encuentran en los países en vías de desarrollo. En España hay mujeres que se ven forzadas a trabajar con un salario muy inferior al que marca su nómina; en Galicia, las mujeres que trabajan para la empresa Zara ( es decir Inditex en la que también se encuentran Stradivarius, Oysho, Pull & Bear, Massimo Dutti...). Se les obliga a trabajar hasta 10 o más horas diarias sin recibir ningún tipo de remuneración extra. Cuando tienen que ir al médico por problemas de salud se les descuentan las horas perdidas de su sueldo: la mayoría se atiborran de analgésicos y así,cuando llegan a la edad55 años se ven forzadas a retirarse por enfermedades artríticas o lesiones musculares irreparables, y con una pensión de miseria. Por no mencionar a las mujeres inmigrantes que en gran medida se ven avocadas ala prostitución.

Las técnicas de coacción que utilizan estas empresasson bien conocidas por los sindicatos pero... Si no hay denuncias nada puede hacerse y las mujeres no quieren denunciar porque saben que se quedarían sin sustento para ellas y sus familias; las mujeres luchan por sostener la vida cotidiana y los lazos familiares.Y las amenazas ya están empezando a cumplirse:las costureras gallegas, cuestan demasiado al empresario que ha descubierto que llevando sus factorías a países en vías de desarrollo sus ganancias serían infinitamente superiores explotando a mujeres chinas que tendrían que trabajar 15 horas por una tercera parte del salario que cobran lasgallegas; negocio redondo. Así las cosas, se estima que en Galicia alrededor de siete mil mujeres, que no ganan más de 200 euros al mes, se quedarán sin empleo, sin ese empleo.

Aún a pesar de encontrarnos en el siglo XXI la esclavitud es un fenómeno actual porque llamar explotación a lo que ocurre en Galicia o en Marruecos, China, India… donde niñas de 8 años trabajan más de 15 horas por 3 o 4 euros al día para empresas como Inditex, Adidas,Induyco, Reebok, etc., etc., es un eufemismo. A todo esto los gobiernos, es decir los gobernantes de los países del primer, del segundo y del tercer mundo y por qué no, también la ciudadanía no abre la boca, hace caso omiso y en contrapartida, compra sin culpa. Nadie siente culpa porque si las mujeres se quedan embarazadas pierden el trabajo (vamos a darle este nombre); nadie hace ascos al ponerse la prenda por la que algunas mujeres han dejado la piel, las manos y los ojos cosiendo en naves sin luz natural, mal ventiladas, a más de 40 grados o a menos de 10 grados, dependiendo la época del año; nadie siente escalofríos cuando se calzan unas zapatillas de deporte que han sido confeccionadas por niñas o mujeres que han trabajado en el turno de noche de seis de la tarde a seis de la mañana; a nadie se le ocurre pensar, -¿o sí pero no nos importa?- que la ropa o los zapatos se hacen solos, que muchas de estas esclavas mueren a causa de la tuberculosis, una de las enfermedades más comunes de aquellos que sufren el hacinamiento y la falta de alimentación. Para que la producción nunca se detenga implica dormir a pie de la máquina.En la segunda Guerra Mundial Europa, América del Norte y del Sur,el mundo entero sabía de la existencia de los campos de exterminio pero nadie lo decía en voz alta; igual ocurre con la esclavitud: nadie descorcha la botella.

Ser mujer, pobre y además indocumentada es un pesado estigma en cualquier lugar del mundo y las mujeres han de aceptar inhumanas condiciones laborales como única manera posible de sobrevivir. Las mujeres son consideradas sólo fuerza de trabajo renovable, sin derechos, discriminadas y humilladas.

En África, a orillas del lago Victoria, existe una etnia, Luo. Pues bien, los hombres de esta etnia fuerzan a sus mujeres a prostituirse para ganar unos peces. El "sex for fish" es una expresión local para referirse a mujeres que se prostituyen con los pescadores y así poder obtener algo de pescado para su familia. Mientras, el SIDA se propaga ineludiblemente.

Mujeres en Ecuador que trabajan en la industria de las flores cortadas para exportación a duras penas pueden sostener la familia con el salario de 160 dólares (la mayoría de las veces bastante menos) cuando la cesta de la compra básica para una familia de cuatro personas se estima es de 441 dólares.A esto hay que añadir que tampoco les contabilizan las horas extras que son obligadas a realizar y por supuesto, es totalmente prohibido afiliarse a ningún sindicato, bajo amenaza de despido, la mayoría no goza del derecho a la Seguridad Social y otros beneficios legales. Las mujeres embarazadas se ven forzadas a firmar la renuncia a licencias, horas de lactancia… y tan sólo se le permite una semana para el parto. Y todas ellas están avocadas a una muerte lenta: seis de cada una tienen problemas de salud grave por exponerse crónicamente a bajaintensidad de químicos tóxicos que les provocan efectos neurológicos y en la médula ósea, efectos en el hígado y en los riñones, afectando la estabilidad genética y a través de los daños genéticos puede producir o un cáncer o una malformación congénita y, la mayoría de ellas ni lo saben.

Las mujeres de Maradi, Níger, que desde las 5 de la mañana hasta medianoche recorren grandes distancias –con sus bebes al lomo atados en grandes pañuelos- para recoger agua o leña y machacar el mijo bajo un sol abrasador mientras los hombres pasan el día dormitando. Son las mujeres las que se preocupan de la educación de la progenie y la casa, sin tiempo para ellas.

Las mujeres en Argentina ganan bastante menos que los hombres aun a pesar de tener mayor nivel educativo, se ven forzadas a desempeñar trabajos de menor calificación, actividades de baja productividad o en el servicio doméstico y "en negro" y son con diferencia las que más dependen de los servicios sociales.

Las mujeres dominicanas también se ven obligadas a emigrar para mejorar la calidad de vida de ella y los suyos. En los 90, Argentina empieza a conocer el significado de trata y tráfico de mujeres. Muchas dominicanas llegaban y llegan allí secuestradas y son obligadas a ejercer la prostitución.Otras, las más afortunadas, trabajan en el servicio doméstico con un salario irrisorio. Muchas otras se van a Europa o a Estados Unidos donde consiguen más dinero para mejorar la vida de sus familias, siempre que al marido no le de por bebérselo todo.

No es nuestra intención recorrer el mapamundi, aunque podríamos hacerlo sin caer en el victimismo, confirmando la existencia de redes que, con falsas promesas, trasladan a mujeres de los países empobrecidos a otros continentes para esclavizarlas sexualmente hasta que dejan de serles útiles o reafirmando que las mujeres son explotadas de todas las maneras posibles a lo largo y ancho del planeta. Pero si queremos exigir como prioridad política a los gobiernos, a la UE, a la ONU, a la OMS… y a la sociedaden generaltrabajo digno para las mujeres, en condiciones de libertad, igualdad y seguridad como un derecho humano fundamental.

Fdo.Natalia Martín

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Miércoles 24 de mayo de 2017 - 11:51