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Pornografía y Violencia Sexual

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Delincuentes del sexo Pornografía y Violencia Sexual

Profesionales que han estudiado el comportamiento de los delincuentes del sexo han descubierto que hay un patrón que suele estar presente en distintos tipos de agresiones sexuales: la pornografía como elemento interviniente en la producción de la violencia sexual masculina.

  Según investigaciones realizadas por personas especializadas en esta materia parece que todas se ponen de acuerdo y afirman que hay un número de características que los delincuentes tienen en común y que hay factores comunes en sus ofensas sexuales. Los ofensores siempre dicen que fue "excepcional", que no lo habían hecho antes. Afirman, de forma reiterativa que no fue "deliberadamente", que sucedió por "azar". Siempre se excusan, justifican, explican, minimizan. Siempre culpan a la víctima por la experiencia; culpan a algo o a alguien pero nunca a ellos mismos.   Tienen fantasías como parte de lo que hacen, pero muy a menudo, al principio lo niegan y siempre reinterpretaran el comportamiento de la víctima. Dirán que la víctima les animó, que les sedujo, que lo pedía, y hasta que se lo pasó bien. Y si la víctima sobrevive a la agresión sexual interpretarán que bajo ningún concepto ellas fueran violentadas. Siempre tratan a su víctima como si fuera un objeto, carente de personalidad; la ven como un tipo de mujer, o un estereotipo que puede odiar o dañar. Estos personajes jamás ven a sus víctimas como individuales o como seres humanos y si algo sucede en ese momento que hace que ellos las vean como humanas, a menudo no pueden continuar su ataque.  Una razón por la cual la pornografía es terriblemente peligrosa es porque el 97% de todas las historias de violaciones dentro de la pornografía terminan con la mujer cambiando de parecer, teniendo orgasmos y todo su ser revelando un placer descomunal mientras está siendo violada. Los ofensores del sexo utilizan este tipo de pornografía para justificar y legitimar lo que ellos hacen; les aporta una excusa y una razón para hacer lo que están haciendo.  La pornografía predispone a algunos hombres a cometer abusos sexuales y el investigador Ray Wyre señala que no le cabe la menor duda de que la predisposición para algunos hombres puede encontrarse solamente en el área de la pornografía, "en otras palabras, para algunos hombres es solamente la pornografía -y nada más- la que crea la predisposición para cometer abusos y agresiones sexuales. Y tengo pocas dudas respecto a que muchos hombres cuando están leyendo pornografía, y más concretamente pornografía infantil, llegan a adquirir unas ideas que más tarde las pondrán en práctica: estas ideas son iniciadas por la pornografía".   De hecho, hay una causa directa y una conexión de efecto. Hay algunos hombres cuya actitud y comportamiento, de cómo ven a mujeres y a chicas y lo que les hacen, está determinado por la pornografía: ésta les atrapa y les da ideas, entonces se masturban, acto que crea un orgasmo que está conectado directamente al pensamiento distorsionado de la pornografía. El orgasmo legitima el pensamiento distorsionado y es a su vez un intensificador de las ideas y del comportamiento. La excitación sexual actual y el orgasmo son parte de la conducta reforzada. La pornografía convierte el comportamiento en aceptable y en correcto al mejorar la agradable experiencia de la excitación sexual y del orgasmo de algo que no está bien. De esta manera, la pornografía predispone a algunos hombres a actuar fuera de ese comportamiento.   Señalan muchos profesionales que el movimiento feminista ha hecho una importante contribución al entendimiento de la violación y abuso sexual, al haber identificado su base en las relaciones de poder. No obstante, Ray Wyre sostiene que dentro de las relaciones de poder, hay componentes de fantasía sexual. Lógicamente, la pornografía juega un papel muy significativo en la creación y reforzamiento tanto de la fantasía como de las relaciones de poder -incluyendo fantasías de violación de abuso sexual a menores.  La pornografía es sorprendentemente poderosa en crear y mantener un pensamiento distorsionado: los mitos de la violación y los mitos del abuso a menores que existen en la sociedad. Cualquier hombre puede tener la rara idea de la fantasía de la violación, pero los violadores tienen más. A través de pornografía ellos obtienen los mitos de la violación: las mujeres quieren decir si cuando dicen no; las mujeres lo piden; a las mujeres les gusta ser forzadas -toda esa clase de mitos. La pornografía refuerza estos mitos y tan sólo tienen que mirar pornografía para obtener todas estas fantasías.   Algunos estudiosos apuntan que la pornografía no sólo refuerza la violación como idea, sino que al utilizarla los hombres aprenden a experimentar y obtener placer de la violación a 'nivel de entrañas', desde la masturbación y el orgasmo hasta la violación, y la mayoría de los ofensores del sexo de todo tipo se masturban por lo menos algunas veces con las imágenes de las violaciones que ellos mismos han cometido: la pornografía es sorprendentemente poderosa manteniendo ese pensamiento distorsionado, también puede crear la predisposición para llevar a cabo abusos y malos tratos; alimenta la fantasía y crea pensamientos retorcidos.  La pornografía crea un clima de pensamiento y opinión que influye en la actitud hacia las mujeres y niños que es endémico en nuestra sociedad. La inmensa mayoría de los hombres dirán que ver pornografía no lleva implícito salir a la calle y violar a la primera mujer o niña y niño que se topen en el camino, pero lo que no declaran es que ellos están asumiendo los mitos que "esas historias pornográficas están describiendo, y ese es el verdadero peligro: sostiene ese clima de misoginia. La pornografía influye en el comportamiento de los hombres sin tener en cuenta el comportamiento que ocupa como resultado. Hay muchos, demasiados casos que apuntalan esta aseveración.  Si la mujer o la hija de un hombre es violada y observamos la actitud o la respuesta de ese padre o esposo, descubriremos que si el es un "usuario" de la pornografía dirá cosas como "¿qué hiciste para que te violaran?", es que él está afectado por la pornografía. Hay padres que han golpeado a sus hijas después de que éstas fueran violadas, porque "no deberían haber sido tan entupidas", o deberían haberse vestido de otra manera porque "las chicas decentes no van por ahí de esas guisas, y tampoco son violadas". Hay maridos que han golpeado e insultado a sus esposas después de que éstas fueran violadas porque "si no fueras provocando por ahí con esas vestimentas, con ese maquillaje, si no hablaras tan amistosamente con la gente… no te hubiera pasado esto". La policía y los tribunales están influenciados por estos mitos: actitudes y veredictos dan amplia cuenta de ello.  Diana E.H. Russell, profesora de sociología en el Mills Collage de California y autora de varios libros sobre violación, pornografía, femicidio, etc., etc., establece en su libro "La política de la violación" que la pornografía es uno de los factores que contribuye a la violación" y eso es así y no vale desdramatizar los hechos alegando que la "fantasía es algo que se coloca en nuestro cerebro y ese comportamiento es otra cosa", porque la realidad es que fantasía y comportamiento están directamente conectadas y se ha demostrado en muchos juicios que muchos, demasiados hombres han puesto en práctica algunas de sus violentas fantasías sexuales.  La pornografía no es tan sólo una imagen: es una imagen que crea excitación sexual y el orgasmo. A través de la pornografía los hombres "aprenden" a excitarse con la aparición del miedo, la agresión, el dolor y la violencia; todo esto no es inherentemente sexual pero la pornografía lo hace sexual. La pornografía es parte de un proceso activo por medio de la cual los hombres la utilizan para masturbarse, para excitarse y llegar al orgasmo y, en ese proceso, interiorizan la experiencia de la violencia sexual como algo erótico.  No vamos a ser tan simples como para afirmar que, tanto los chicos como las chicas que han sido abusados sexualmente o maltratados cuando eran menores se convierten en violadores o abusadores en potencia al alcanzar la edad adulta porque eso también es otro mito. Pero cuando se ha sido maltratado y/o abusado se crea una tendencia a reconstituir el abuso en el papel del abusador tanto como en el de la víctima, indistintamente. Suscribe Wyre que somos una sociedad totalmente maltratada –injustamente- en todos los niveles: si el padre o la madre han tenido un mal día en el trabajo, su mal humor lo pagarán con quien menos culpa tiene, hijos, hijas… siempre con el que tiene menos poder: todo el mundo hace esto sin darse cuenta de que esto es justo lo socialmente sancionado: el mal trato a la infancia"; no debemos olvidarnos del maltrato emocional y psicológico pues éste deja tanta huella como el físico, por no decir más.  Sería necio afirmar que los hombres nacen violadores o que son inherentemente violentos o agresivos. Tampoco sabemos cuánto de nuestro carácter es genético o predeterminado y cuánto es determinado por influencia de nuestros progenitores. Pero lo que sí es cierto es que la influencia de la sociedad es tan poderosa que puede cambiar nuestro comportamiento.  Pongamos por caso hombres –y mujeres- en el ejército y en una zona de conflicto. En algún momento de la contienda tendrán que disparar un proyectil, un rifle o apretar un botón, matarán a una personan o a miles y destruirán ciudades enteras y luego vitorearán por su buena puntería, por haberlo logrado. Cambiemos su situación y coloquémosles en un hospital, cuidando enfermos o victimas de guerra, ¿gozarán los primeros de una sensibilidad igual que la de estos últimos?  Crecemos en una sociedad totalmente sexista y las personas pueden ser influenciadas positiva o negativamente y la gente puede cambiar. Aquí aparece un fuerte argumento para crear una ley en contra de la pornografía porque, si está comprobado que la pornografía es capaz de influir sobre actitudes y comportamientos, entonces, si no existiera, la gente no estará influenciada y nos encontraremos con un potencial para el cambio: "no únicamente esto", señala el estudioso Wyre, "podremos por fin tener imágenes positivas del sexo y de la sexualidad". La desnudez, en sus diferentes facetas, será vista de forma natural al igual que la representación de la sexualidad dentro de relaciones igualitarias.   Se acabaría con un negocio que sólo en España y el año pasado ha generado 350 millones de euros.Laotrapagina

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Domingo 23 de julio de 2017 - 10:54