¿Por qué recordar?

Este y aquel 8 de marzo. Día Internacional de la mujer trabajadora

Ester Kandel*

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Día Internacional de las Mujeres Este y aquel 8 de marzo. Día Internacional de la mujer trabajadora

En esta ciudad tan diversa, capital de nuestro país, nos encuentra a las trabajadoras con distintas problemáticas, mencionaremos algunas:

  *Ante el reclamo de una jornada laboral de 8 horas en la fábrica textil Elemento, cuya jornada se extiende diez horas y media para las primeras y 12 horas para los segundos, fueron despedidos dos de su plantel de trabajadoras/es por encabezar el pedido. La situación se agravó para María Ugarte que se “desangró y tuvo un aborto” porque el patrón no le permitió ir a la consulta médica y la pérdida de una hija de 17 años, que se desangró a consecuencia de un aborto y en el hospital, esperaban la autorización materna para medicarla. Nuevamente la prohibición patronal demoró la su presencia en el nosocomio.

* Las condiciones de vida del 40% de la población de esta ciudad vive en condiciones de vulnerabilidad. Algunos datos significativos, indican la falta de agua de red pública, villas y asentamientos y con niveles de pobreza en los que 5 de cada 10 chicos son pobres, con necesidades básicas insatisfechas y consecuentemente con cuadros de desnutrición.

* “Expansión progresiva de la tuberculosis en la Ciudad de Buenos Aires” reza el informe elaborado por el fiscal federal Nº 6 Federico Delgado, considerando que es “un claro síntoma de las relaciones de explotación capitalista.”

* Los niños y niñas de la zona sur de esta ciudad no pueden concurrir a la sala de 5 años por falta de establecimientos suficientes para albergar a esa población. Asimismo no existen jardines infantiles y/o maternales, dificultando a numerosas mujeres la búsqueda de empleo, siendo ellas quienes están a cargo de la crianza de los mismos. El déficit se observa también, en los establecimientos de enseñanza primaria.

* Pobreza en la Argentina: Según el periodista Ismael Bermúdez, La cantidad de pobres creció medio millón en sólo 3 meses. La canasta básica aumentó 50% en 2013 y esto llevó a un aumento de 1.250.000 en la cantidad de pobres. De este total, y por la fuerte suba de los precios de los alimentos básicos, algo más de medio millón se agregó en los últimos tres meses Ahora, el número de pobres suma 11.950.000 personas, casi el 30% de la población total.

En este 8 de marzo nos encontramos con:

*precariedad laboral;
*condiciones de vida deficientes;
*Pobreza; salarios depreciados y haberes indignos para jubilados/as;
*incumplimiento de la legislación de educación;
*incumplimiento de la legislación sobre derechos sexuales y reproductivos ;
*no aceptación que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo, al negar el aborto, legal, seguro y gratuito;
*falta de una verdadera libertad y democracia sindical.

Estos son algunos de los temas que nos convocan, a aquel 8 de marzo de 1908, al hecho ocurrido en la fábrica Cotton Textile Factory de Nueva York, donde las obreras solicitaban jornada laboral de diez horas, descanso dominical e igual salario por igual trabajo. La respuesta al reclamo fue el incendio en la fábrica y la muerte de las 129 obreras.

En 1910 durante la Segunda Conferencia de Mujeres socialistas , llevada a cabo en Copenhague, Dinamarca, se aceptó la propuesta realizada por la dirigente alemana Clara Zetkin, para conmemorar ese día como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Una de las protagonistas de aquella reunión, Alejandra Kollontay, que en 1917, fue dirigente de la primera revolución socialista del mundo, comentó en sus memorias, la composición social, el sentido de aquella propuesta y el debate con otras corrientes:

Participé como delegada de la Unión de textileros rusos (…) tuve que intervenir en la lucha entre las dos tendencias sobre la táctica para la conquista de los derechos electorales para las mujeres y sobre el problema de la protección del trabajo femenino. (…) Aquí tuve que apoyar al ala izquierda, encabe-zada por Zetkin. P.110

En las delegaciones alemana y nórdica dominan los rostros proletarios. En la delegación inglesa, los intelectuales. Se destaca sobremanera la delegación norteamericana: trajes elegantes, modales femeninos y un tono preciso y práctico. Se ve que las norteamericanas están acostumbradas a vivir en público; en las reuniones abiertas se encuentran como en su casa. Las delegadas de Finlandia se apiñan modestas (…) p.123-124.

Acerca del debate

La autora en el texto Mujer, historia y sociedad, vuelve sobre las diferencias con las feministas al señalar:

El hecho de que la mujer no es únicamente ciudadana y fuerza de trabajo, sino que trae también hijos al mundo, la colocará siempre en una situación particular. Es lo que las feministas se niegan a entender. El proletariado, por su parte, no puede permitirse ignorar esta realidad esencial cuando se trata de elaborar nuevos modos de vida. (…)

El movimiento feminista burgués se desarrolló a partir de la consigna: “Igualdad de derechos”. La primera consigna de las obreras fue: “Derecho al trabajo”. En los años 1850, las obreras lucharon por las reivindicaciones siguientes:

   1. Acceso a los sindicatos en las mismas condiciones que los colegas masculinos.
   2. A trabajo igual, salario igual.
   3. Protección del trabajo femenino (esta reivindicación apareció a finales del siglo XIX
   4. Protección general de la maternidad.

En “Los fundamentos sociales de la cuestión femenina”, Kollontay, se refiere sobre la igualdad política: “Las feministas buscan la igualdad en el marco de la sociedad de clases existente, de ninguna manera atacan la base de esta sociedad.”

Acerca del debate con las feministas, la investigadora Norteamérica, Joan Scott, señala que en el siglo XIX, “las feministas sostenían que las mujeres no necesitaban protección ajena, sino acción colectiva por sí mismas, los legisladores que representaban tanto a los trabajadores/as, contestaron que, puesto que las mujeres excluidas de la mayoría de los sindicatos y parecían incapaces de crear organizaciones propias, necesitaban de una poderosa fuerza que interviniera en su nombre.” p.456

El debate tenía muchas aristas pero es evidente que en relación a la maternidad había que tomar alguna medida, pues no existía ninguna norma y las mujeres parían en el lugar de trabajo, perdían embarazos y luego del parto se tenían que incorporar inmediatamente al empleo, tal como lo registra Federico Engels, en su libro La clase obrera en Inglaterra.

En el año 1892, Paul Lafargue, (yerno de Carlos Marx) diputado del Partido Obrero Francés, propuso “una innovadora política de permiso por maternidad para las trabajadoras francesas, por lo cual se le asignaría un estipendio diario a partir del cuarto mes de embarazo y hasta el final del primer años posterior al parto.”

Uno de los fundamentos:

ante la rapaz irrupción del capitalismo en la vida familiar, que empuja a las mujeres y a los niños fuera de la esfera doméstica para transformarlos en instrumentos de producción. Además, propuso que los empleadores debían ser objeto de un impuesto con el fin de sostener el parto pues se trataba de la “función social de las mujeres.”

Sin embargo, en Francia se siguió ignorando a la mujer embarazada hasta 1908.

Reconocemos que la legislación protectoria fue al encuentro de una necesidad y en un contexto en que las mujeres no eran consideradas ciudadanos y no tenían acceso directo al poder político considerándolas vulnerables y dependientes y, en consecuencia, con necesidad de protección.

La vulnerabilidad de las mujeres se describía de muchas maneras: su cuerpo era más débil que el de los hombres, y por tanto, no debían trabajar tantas horas; el trabajo “pervertía” los órganos reproductores y afectaba la capacidad de las mujeres para procrear y criar hijos saludables; el empleo las distraía de sus quehaceres domésticos; los empleos nocturnos las exponían al peligro sexual en el taller, así como en el camino hacia y desde el lugar de trabajo; trabajar junto con hombres o bajo supervisión masculina entrañaba la posibilidad de corrupción moral.

Desde el Estado se reforzaba el status secundario de su actividad productiva.

Retomando las reflexiones de Alejandra Kollontay, sobre el significado del 8 de marzo de 1913, se formuló varias preguntas: ¿qué es el día de la mujer? ¿es realmente necesario? ¿no es una concesión a las mujeres de clase burguesa a las feministas y sufragistas? ¿no es dañino para la unidad del movimiento obrero?

En sus respuestas, resaltó tres aspectos:

    1. El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero;
    2. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.
    3. Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.

¿Por qué recordar?

Desde la década de 1970, sistemáticamente se han tergiversado, los hechos, las fechas y las protagonistas, ocultando la cruel explotación a la que eran sometidas las trabajadoras y la iniciativa política que tuvieron la corriente encabezada por la dirigente comunista, Clara Zetkin.

La propuesta de la burguesía, en nombre del “interés general” resolvió instituir la festividad del día de la mujer.

Las desigualdades entre mujeres y varones fueron preexistentes al desarrollo del sistema capitalista, muchas de ellas fueron motivo de protestas y propuestas, especialmente, durante todo el siglo XIX. En ese sentido fue un avance la iniciativa de las Naciones Unidas que en el marco de La Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer celebrada en México el 2 de julio de 1975 se planteó el objetivo de intensificar las medidas encaminadas a promover la igualdad entre hombres y mujeres, ase-gurar la integración plena de la mujer en la totalidad del esfuerzo a favor del desarrollo y aumentar la contribución de la mujer al fortalecimiento de la paz mundial.” 6

En la Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución, Resolución 32/142, 16 de diciembre de 1977:

   4. Invita a todos los Estados a que proclamen, de acuerdo con sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día del año como Día de las naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional y a que informen al Secretario General al respecto;

La Resolución comenzaba haciendo referencia a la “paz estable”, “el progreso social” (…) “y el pleno disfrute de los derechos humanos”, mientras en nuestro país padecíamos la dictadura más sanguinaria.

Como hace 100 años, reiteramos nuestras propuestas, exigiendo:

• la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas;
• la prohibición del trabajo infantil;

• el reposo ininterrumpido de 36 horas;
• igual salario por igual trabajo (trabajo femenino)

Y además, políticas efectivas a favor de:

• trabajo digno
• atención a la primera infancia (jardines maternales y/o infantiles)
• educación sexual para decidir
• anticoncepción para no abortar
• aborto legal, seguro y gratuito para no morir

Y en contra de:

• el acoso sexual en el trabajo
• la violencia familiar
• la violencia sexual
• la trata de mujeres y niñas

Reconocemos que existen denuncias, protestas y propuestas, que en general se hacen desde distintos movimientos de mujeres.

Hasta este momento se realizan estos reclamos en forma fragmentada, y queda pendiente aglutinarse con los otros movimientos sociales que luchan por pan, trabajo, salud, edu-cación, vivienda, recuperación del patrimonio nacional y por libertad y democracia sindical o como señala Julio Gambina en un artículo del 14 de febrero: “el problema es el ‘modelo productivo’ capitalista, lo que supone decisiones mercantiles avaladas por un régimen legal y una política (económica) que no discute los modos para asegurar Soberanía Alimentaria (también energética y financiera), lo que pondría en discusión el régimen de propiedad de la tierra y la dominación monopolista en el encadenamiento productivo que dirigen las transnacionales de la alimentación y la tecnología para su producción”.

Pie de foto: Estados Unidos, Derechos laborales, Represión – Estado en quedó la fábrica Cotton Textile Factory de Nueva York en 1908, luego del incendio (realizado por la patronal) que provocó la muerte de 129 obreras que solicitaban una jornada laboral de diez horas, descanso dominical e igual salario por igual trabajo.

El resto de las fotografías pertenecen a Sevilla. España. Fueron tomadas en la manifestación del 8 de marzo, en la que después de 32 años, se volvía a reivindicar los mismo derechos de entonces.

 

Notas a pie de página:

1. Carbajal, Mariana, “Me desangré y tuve un aborto, Página 12, 6 de enero de 2014.

2. Carbajal, Mariana, Alerta por la expansión de tuberculosis, Página 12, 6 de enero de 2014.

3. Se realizó durante los días 26 y 27 de agosto.

4. Esta lucha está descrita en mi libro Por la Europa obrera.

5. 7 de marzo de 1908: un decreto prohíbe hacer portar, arrastrar, empujar pesos por obreras dentro de las tres semanas siguientes al parto. 27 de noviembre de 1909: la cesación de trabajo por embarazo o parto no puede ser causa de ruptura de contrato por el empleador. 13 de junio de 1913: ley que da a las mujeres la posibilidad de tomar un descanso, facultativo, antes del parto, obligatorio después (descanso de cuatro semanas), con posibili-dades de asignaciones diarias, este último punto había hecho deliberar largo tiempo a los diputados. Citado por Helena Hirata.

6. Del diagnóstico y la elaboración de los principios destacamos: ante el trato desigual es necesario lu-char contra toda forma de opresión;
a) los cambios en la estructura social no pueden por sí solos asegurar un mejoramiento inmediato de la condición de un grupo que ha estado en condiciones desventajosas;
b) el subdesarrollo impone a la mujer una doble carga de explotación;
c) el papel de la mujer en la procreación no debe ser causa de desigualdad ni discriminación.

Entre los principios se reafirma enérgicamente:

- el derecho de la mujer a trabajar, a recibir igual remuneración por trabajo de igual valor, a beneficiarse de condiciones y oportunidades iguales para su progreso en el trabajo, así como todos los demás dere-chos (…).

- eliminar el colonialismo, el neocolonialismo, el imperialismo, la dominación y ocupación extranjera, el sionismo, el apartheid, la discriminación racial, la adquisición de territorios (…).

El objetivo quedó sintetizado en las palabras: igualdad, desarrollo y paz.

7. Las directrices para el decenio 1975-1985 se retomaron post-dictadura con el surgimiento de la Multisectorial de la Mujer en 1983. Ver, Kandel, Ester, Las mujeres dentro de las organizaciones sindicales – Parte 3. Argen-press, 27 de junio de 2013.

Bibliografía

Álvarez González, Ana Isabel, Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945 - Clarificación del mito del 8 de marzo, publicado en la WEB.
Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución, Resolución 32/142, 16 de diciembre de 1977.

Hirata Helena, Danièle Kergoat La división sexual del trabajo - Permanencia y cambio, Asociación Trabajo y Sociedad, Argentina, 1997.

Kandel, Ester, 8 de Marzo - Como hace 100 años: Día internacional de la mujer trabajadora, Argenpress, 24 de febrero de 2010.

Kollontay, Alejandra, Extractos de Los fundamentos sociales de la cuestión femenina, escrito en o antes de 1907. Edición, Marxist Internet Archive, mayo de 2011.

Kollontay, Alejandra, Memorias, Editorial Debate, Colección Tribuna Feminista, Madrid, 1979.

Kollontay, Alejandra, el Día de la Mujer, 1913, publicado en la web.

Kollontay, Alejandra, Mujer, historia y sociedad, - Sobre la liberación de la mujer, Edición Fontamara, Barcelona, 1982.

Scott, Joan W. La mujer trabajadora en el siglo XIX, en Historia de las mujeres, colección dirigida por Georges Duby y Michele Perrot, Santillana, 1998.

Autora: División sexual del trabajo – Ayer y hoy – Una aproximación al tema, Dunken, 2006.
Ley de trabajo de mujeres y menores – Un siglo de su sanción –La doble opresión: reconocimiento tácito, Dunken, 2008.

 

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