Noticia anterior

LA ABOGACÍA CONTRA LA TRATA

Amparo Díaz Ramos *

Noticia siguiente
LA ABOGACÍA CONTRA LA TRATA

Trabajar ayudando a que las víctimas de explotación sexual, mayoritariamente mujeres y niñas, puedan ejercer sus derechos y salir de esa terrible situación es un reto para la abogacía. El Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla asume esta responsabilidad con energía, esperanza, y también con humildad, mediante la creación de un Turno de Oficio contra la Trata y la explotación sexual. Somos conscientes de que la explotación sexual, y su manifestación más global de la misma, la trata con fines sexuales, es un fenómeno muy complejo en el que se combinan parámetros como dominio, pobreza, violencia y delincuencia, que dificultan la intervención profesional. Frente a lo que necesitan las víctimas nos faltan recursos, pero pretendemos usar los que existen al máximo mediante la formación especializada y multidisciplinar, la sensibilización, y la coordinación con instituciones y con ONGs. En el mundo sórdido de la explotación sexual, en el que los derechos humanos son violados cotidianamente (la voluntad del que paga y del que dirige se cumple por encima de cualquier derecho), los abogados y abogadas que defendemos los mismos no somos bien venidos.

Sin embargo nuestro colectivo por su propia naturaleza está llamado a tener un papel relevante en la erradicación de la explotación sexual. Somos los y las juristas que podemos acercarnos a las víctimas, detectar su situación (a menudo disimulada), asesorarlas y acompañarlas durante los procedimientos judiciales. En España, según informe de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la Guardia Civil, entre un 95-98% de mujeres en situación de prostitución son mujeres extranjeras en situación irregular. La mayoría son víctimas de redes delictivas, si bien también hay mujeres obligadas no por redes sino por familiares, y mujeres víctimas de una pobreza extrema en sus países de orígenes y de la necesidad de mantener mediante la prostitución a la familia.

El negocio de la compra de sexo es el segundo más lucrativo a nivel mundial. Se calcula una rentabilidad anual de 67.000 dólares por cada persona explotada con fines sexuales. Pero es un negocio lucrativo para quienes lo dominan, no para las víctimas.

En los últimos años nuestro país ha pasado, respecto de la Trata con Fines de Explotación Sexual, de ser un país de tránsito a ser un país de destino de mujeres y niñas para la prostitución. Ante el incremento de víctimas en España, las instituciones públicas, con independencia de su signo político, se han ido posicionando ante la explotación sexual. La Comisión de las Cortes Generales de estudio de la situación en España de la prostitución, concluyó apostando por la necesidad de luchar por disminuir este fenómeno y rechazar la idea de que es un trabajo más. Dicho informe contó con el apoyo del grupo de gobierno (socialista) y del principal partido de la oposición (partido popular). Tras el trabajo de dicha Comisión, a nivel Estatal, mediante el Plan contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, aprobado a finales del año 2008, se opta por primera vez por un abordaje integral de la problemática con el objetivo de, al menos, disminuir este fenómeno en su vertiente más cruel: la trata.

Pero tanto el Plan Estatal como las leyes nacionales e internacionales precisan que las víctimas lleguen a ejercer sus derechos y denuncien a quienes las explotan. Y para ello es imprescindible la labor de nuestro colectivo: es nuestro turno, nos toca intervenir.


* Abogada especialista en victimología, violencia de género y violencia doméstica.

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Lunes 22 de mayo de 2017 - 17:28