Yin-Yang
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LOS CUATRO MODELOS BÁSICOS DE COMPORTAMIENTOS [capítulo II]

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Relaciones políticas, sociales e individuales

La autora de esta investigación ahonda en los principios del Ying-Yang. Su análisis y estudio mostrarán que éste principio, además de formar parte de nuestra constitución física como mujeres y hombres y que la vida en sí misma se debe al continuo juego entre estos dos modelos universales, conseguirá hacernos ver cómo el Matriarcado y Patriarcado han influido en nuestras costumbres y en la percepción de la vida; patrones que incluso han proyectado diosas y dioses y éstos, a su vez, han marcado nuestro sentido de la existencia. La escritora ha dividido este trabajo en 8 capítulos que iremos publicándolos periódicamente.

Distinguimos, entonces lo Yang como una fuerza de empuje, de expansión, tendiendo a la conquista de nuevos horizontes. También lo podemos contemplar como fuerza centrífuga o de dispersión.

Como contraparte, lo Yin se caracteriza por ser una energía centrípeta: su dirección es hacia dentro, o hacia el centro, tendiendo, por tanto, a aglutinar los elementos para la formación de estructuras. Es una energía formativa y de conservación.

Por otra parte, tenemos que lo Yin reacciona a la fuerza de empuje o de incidencia Yang, básicamente con un doble juego:

a) Con receptividad.

b) Con resistencia.

Tanto la receptividad como la resistencia son inversamente proporcionales: a más resistencia menos receptividad y viceversa, ya que ambas forman parte de una continuidad. Pero ahí no termina la cuestión, porque tanto la receptividad como la resistencia pueden contener, a su vez, dos vertientes como respuesta a algún tipo de incidencia. Estas son: activa y pasiva. Lo vemos graficado de la siguiente manera:

 

YIN Activa 1ª

   Resistencia

  YANG      Pasiva 2ª

Fuerza Incidente A   B  

      Activa 3ª   

   Receptividad

   YIN Pasiva 4ª

Cuando se produce una incidencia de un objeto emisor A sobre un objeto receptor B, éste último puede reaccionar de cuatro maneras básicas posibles tal como nos lo indica el orden del esquema. Cuando la respuesta es de resistencia, indica que el objeto B no está abierto a dicha fuerza emisora y puede responder defendiéndose y atacando al emisor A, identificado como un modelo de resistencia activa. Cuando el objeto B no ataca pero se defiende de la incidencia del A, no respondiendo y cerrándose a toda comunicación y trato con el objeto A, nos encontramos con un modelo de resistencia pasiva. Cuando el objeto B no sólo está abierto a la incidencia del objeto A, sino que además participa y ayuda activamente en los planes del emisor A, estamos ante un modelo de receptividad activa. Y finalmente cuando el receptor B auque está abierto a la influencia del emisor A, pero no responde activamente sino que deja hacer al emisor A sin poner resistencia, tenemos el caso de receptividad pasiva.

Ejemplos:

Las relaciones humanas tanto las colectivas como las individuales están enmarcadas dentro de estos cuatros patrones básicos. Veamos una muestra a nivel de relaciones internacionales.

Si un país A, invade a otro país B, reconocemos fácilmente la fuerza de incidencia Yang del país invasor sobre el pueblo invadido. La reacción normal a la que la historia nos tiene acostumbrado es que el país B se defienda, y a su vez contraataque a las fuerzas invasoras del país A. Esta forma de actuación del pueblo invadido correspondería exactamente al modelo de resistencia activa. Evidentemente, este ejemplo de comportamiento también lo podemos calificar como el aspecto "Yang de lo Yin"; o mejor dicho, en este caso el Yin receptor se ha transformado en Yang emisor. Se produce pues una resistencia que se defiende, a su vez, contraatacando. De hecho, a los soldados y guerrilleros que llevan a cabo dicha misión en un país invadido se les llama justamente "la resistencia".

¿Qué ejemplo tenemos de un país invadido por otro y que en vez de reaccionar con resistencia activa haya utilizado la resistencia pasiva? Tenemos la estrategia que Ghandi llevó a cabo en la India para liberarla del dominio del Imperio Británico. Esta segunda opción de resistencia pasiva no responde a una reacción impulsiva e instintiva de defensa sino que es producto de una reflexión y templanza. Es una opción más inteligente y evolucionada por cuanto consigue un resultado óptimo, ahorrándose con dicha actitud cantidades de energía, de vidas y de sufrimiento humano. Gandhi consiguió guiar con esta estrategia al pueblo hindú hacia la independencia de la India. Indudablemente, el pueblo estaba receptivamente activo a la tremenda influencia espiritual de su líder y colaboró con él en la no cooperación con los ingleses. Pero una vez lograda la independencia y muerto ya Ghandi, el país se vio envuelto en una guerra civil, ya que al faltarle el personaje carismático que les mantenía cohesionados en una causa común la fuerza del pueblo se derivó, por inercia, hacia la línea de menor resistencia, o sea hacia la explosión del odio y de la agresión que habían tenido contenida

Pasamos al modelo receptividad activa. Hay que descartar la posibilidad de que el país invasor entre directamente atacando y arrasando por la fuerza de las arma al país invadido. Debe darse, entonces, una situación muy diferente, una incidencia mucho más suave e incluso novedosa. Como ejemplo, la conquista de América por Cristóbal Colón puede encajar en este modelo energético. Cuando Cristóbal Colón desembarcó por primera vez, los indios que esperaban la vuelta de su dios Quetzalcoalt ingenuamente creyeron que era el enviado divino. Y como tal lo recibieron, lo atendieron y se entregaron incondicionalmente. Luego, conforme la cruda realidad de los conquistadores fue imponiéndose, la receptividad activa del pueblo indio fue cambiando hacia una resistencia cada vez más activa.

El modelo de receptividad pasiva se puede observar cuando dos países pactan algún tipo de acuerdo político. Es decir, el país A le pide al país B que le conceda temporal o indefinidamente parte de su territorio a cambio de otras ventajas. Las bases militares de un país en otro país extranjero pueden servir de ejemplo. La cesión de Gibraltar por el Tratado de Utrecht también puede entrar en este apartado de receptividad pasiva; se ven como acuerdos por intereses políticos de ambas partes. El país receptor no pone obstáculos a la ocupación de su terreno por el país extranjero, y aunque no haya una entrega ideológica ni una ayuda incondicional, cada país se compromete a respetar los derechos y acuerdos con el otro, manteniendo cada uno su propia independencia.

Este mismo esquema de comportamiento lo podemos aplicar al mundo de las ideologías. De una u otra manera, a través de personas u otros medios, las ideas de los demás nos llegan e inciden en nuestra mente. Ante un pensamiento o ideología determinada vamos a reaccionar con los mismos modelos de comportamiento que hemos visto para las relaciones internacionales. En el primer caso, si a una persona no le van ciertas estructuras de pensamiento como puede ser determinada ideología o creencia, puede reaccionar con resistencia activa; ésta puede ir desde una simple discusión en donde se ataca a la nueva idea que pretende implantarse, hasta una actitud mucho más agresiva e incluso acompañada de violencia física. La historia la tenemos repleta de luchas y de guerras políticas ideológicas y religiosas por la que un grupo determinado A, intenta imponer su visión a otro grupo B y lo único que se consigue son situaciones de enormes conflictos.

La segunda modalidad de resistencia pasiva como reacción a las ideas que se pretenden implantar se puede resumir en tres palabras: "hacer oídos sordos". No hay más sordo que el que no quiere escuchar y esa es la actitud de la persona que reacciona, pasivamente, pero con la intención de no oír ni atender lo que se le quiere inculcar por parte de segundas personas, o de una ideología determinada.

En el caso de la receptividad activa nos lo encontramos cuando alguien se identifica y, por tanto apoya y colabora con las ideas de otro. Las asimila como si fueran propias. En el caso de los líderes políticos y religiosos está muy claro. Recaban una gran cantidad de energía y también de ayuda económica para sus proyectos de la identificación que reciben de sus incondicionales. Gracias al aporte energético del medio humano es cómo se mantienen las ideologías y sus líderes.

En la última modalidad de receptividad pasiva, existen ideas a las cuales no nos cerramos; las podemos admirar y sin embargo no nos estimulan lo suficiente como para trabajar en dicha dirección. Las dejamos estar, sin mayor compromiso.

Ángela Contrera

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Sábado 21 de enero de 2017 - 20:36