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SIMONE DE BEAUVOIR: UN EJEMPLO DE LIBERTAD

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SIMONE DE BEAUVOIR: UN EJEMPLO DE LIBERTAD

A modo de presentación como primeriza en esta publicación que tanto respeto me merece y con quien tanto, intuyo, comparto, y después de pensar con qué tema u opinión me podía dirigir a vosotras, y si hay algún vosotros, se me ha venido a la mente alguien que, de alguna manera supuso mi despertar al feminismo allá por el año 1.987. Las personas de mi generación, tengo 59 años aunque según algunas personas no estoy muy baqueteada, hemos despertado tarde a muchas cosas aunque eso no ha sido óbice para tomar con pasión cada lucha, cada reivindicación, cada valentía para evidenciar un ideal que subyacía ignorado y pugnando por salir.

La conmemoración de su nacimiento hace ahora un siglo, me ha dado el motivo para adentrarme con vosotras en su forma de pensar y de vivir, desde mi punto de vista, como avanzadilla de lo que iba a ser el siglo XX para nosotras las mujeres. Me refiero, como habréis supuesto a Simone de Beauvoir, contestataria, feminista, pensadora, existencialista, defenestrada por algunos y adorada por otros pero inteligente y humana. Un ejemplo de libertad.

Mi propósito es proponeros frases y un atisbo de opiniones que marcaron toda su vida. Estoy consultando su biografía, que he leído muchas veces, y contemplo en la portada un rostro serio y digno de descifrar aunque os adelanto que siempre me ha sido enigmático.

Su pelo recogido y exento de frivolidad ya nos anuncia una pulcritud asexuada y reverencial. No tiene apenas arrugas y la mirada de sus ojos es dura, trascendente, quieta, escudriñadora, que conjunta perfectamente con un rictus de su boca serio pero abierto, fruncido suavemente hacia unas arrugas descendentes, salientes de las comisuras, y que para mí tal vez signifiquen tozudez y sufrimiento junto a una voluntada férrea e insobornable. No es fácil, como he dicho, encontrar algo de acercamiento o dulzura en su faz pero muestra una contundencia que considero un valor para las feministas que no debemos distraer nuestra atención en las conmiserativas frases de los hombres con la intención de seguir mostrando su poder ante las mujeres. A muchos de ellos y ellas les hubiera gustado, estoy segura, compartir sexo con ella puesto que lo escondido de esta mujer, por paradójico con su fisonomía, tenía que ser, como poco, sorprendente y como mucho paroxístico.

Acusada de todos los vicios y desenfrenos, sin duda ciertos, su tono brusco al hablar, su combatividad y audacia se esconden en un gesto tal vez tímido enmarcado en una fisonomía clara y pura. No me queda más que decir, no porque no lo haya, sino porque lo dejo a la reflexión de cada cual, que un turbante, variable y elegante, planea por entre los ideales feministas que compartimos.

Pero no quiero apartarme de mi decisión de proponeros algunas frases lapidarias que las feministas podríamos grabarnos como respuestas a tantas preguntas, no por el simple hecho de imitar, sino por la intención de tomar su antorcha y avanzar y hacer visibles a las mujeres, y hay muchas, que nos han precedido y nos han marcado el camino.

FRASES SUELTAS, NO INCONEXAS

¿Qué podemos sacar de entre todas las palabras, frases, comentarios y axiomas que pronunciara Simone de Beauvoir?

Propongo las siguientes, que no son todas, aunque os pido perdón por introducir alguna opinión personal.

* Sólo la solidaridad de un grupo permite la acción, la lucha, la resistencia o la victoria. El aislamiento de los individuos les conduce al desastre. Las mujeres viven en la dispersión una condición común.

Sabemos que esto es verdad, aún hoy, porque las mujeres no nos unimos. Formamos grupos, y ni siquiera eso, heterogéneos, donde la sororidad no existe. No se trata del respeto que podamos tener como opiniones, es que no lo son. Son vestigios muy arraigados en la cultura de género que nos han inculcado. Mientras no consigamos respetarnos y unirnos seguiremos siendo grupos, comprometidos, si, pero sin la fuerza necesaria para conquistar nuestro espacio.

* Sabía que no me ocurriría desgracia alguna, a menos que muriera antes que yo.

Su amor por Sartre. Su aceptación de que él fuera el número uno en filosofía en la Sorbona y ella el número 2, cuando estoy segura de que el machismo tuvo mucho que ver en eso.

Era el entendimiento absoluto entre dos seres aún cuando tuvieran que poner nombre a la contingencia y a la necesidad. Su amor, o lo más parecido a él, venció al tiempo pero sólo al tiempo porque la muerte le hizo asumir lo único que podía vencerla, lo único que la doblegó a la sumisión, lo único que, quizá, no aceptó en su vida regida por la inteligencia y el pensamiento.

* Mi vida conducirá a alguna parte.

El estudio era la única tabla de salvación.

Cuando empezó el bachiller, subió las escaleras de la biblioteca de Saint- Genevivieve diciéndose a sí misma, orgullosa, que por fin iba a meterse en la lucha humana y se hizo también una solemne promesa: En mi vida todo servirá. Así comenzó a inventar las reglas de su propia religión y organizarse su propio tiempo. Dejó las superficialidades y robó tiempo al aseo y al sueño para poder estudiar más. La preparación, la cultura y el trabajo subsiguiente es el elemento liberador de las mujeres.

* Yo también he abortado.

Es sabido que Simone ponía en cuestión la religión, la feminidad y la política. No admitía diferencia conductuales entre los hombres y las mujeres, exigía reciprocidad total e igualdad absoluta en la relaciones de pareja. Opinaba que el aborto no debería ser un delito puesto que su cuerpo le pertenecía a ella sola y lo que le ocurriera a su cuerpo le incumbía solamente a ella. Ella contribuiría a la modificación de la ley de 1.920.

* La mujer no nace, se hace.

Frase conocida y difícil de analizar en algunos casos. Ahora nosotras sabemos perfectamente que es cuestión de género, que todo es aditamento tradicional y conveniente. Demuestra el poder que tiene la cultura ancestral sobre la condición del ser humano. Pero es verdad que la mujer se hace a sí misma cuando es consciente de su individualidad y de su igualdad.

* ¡Y qué placer vivir sin consignas, sin limitaciones!

Paseaba mucho. Los domingos y jueves se pone un vestido viejo, unas zapatillas, coge un cesto con algo de comida y emprende unas caminatas cada vez más largas. A veces, muerta de cansancio, se tumba en el suelo y se duerme. La marcha para ella era una pasión, también fue una terapia. Sólo la edad domeñó su voluntad, solo la edad pudo vencerla.

* El hombre es el único dueño soberano de su destino, si realmente quiere serlo; eso es lo que afirma el existencialismo, no deja de ser una forma de optimismo.

Pasando por alto que el término hombre lo haya convertido en genérico, el existencialismo fue el invento de aquella época. Sastre y Beauvoir eran los maestros de esa filosofía. La existencia precede a la esencia, venía a significar. Aunque la vida condicione, cada cual debe vivir su propia experiencia y construirse recurriendo solamente a sus fuerzas. Cada cual debe asumir su propia responsabilidad con el ejercicio de la libertad. Todos somos resultado de lo que hacemos. El ateismo, el ser nada, el haber nacido para nada trascendente les entretuvo durante un tiempo que ha quedado marcado en la historia. Sólo hay que juzgar por las obras.

* Toda América es una caja de sorpresas.

Y conoció a Nelson Algreen, su amante. Deslumbrada por América, que ignoraba que no era sólo estados Unidos, garrafal fallo que tanta discriminación ha provocado, pasó mucho tiempo allí dando conferencias, siendo considerada como la réplica de Sastre. Se enamoraron loca y perdidamente, en un amor violento entendido en todos los niveles. Sin embargo ella siempre decía, aunque volvía para quedarse meses, que su vida estaba en Francia y para siempre. Este amor pasional la condicionaba hasta sentir que vivía un infierno porque era libre por naturaleza. Tienen cartas de amor apasionadas por lo que deducimos que Simone era humana, sin embargo Simone puso por delante a Sartre, con sus infidelidades y todo, no consiguió sacar a flote el amor contingente hacia Algreen y todo terminó cuando él comprendió que no podía amar a una mujer que no le pertenecía, que colocaba a Sartre por encima, sin darle la menor esperanza que verla unas semanas de vez en cuando. ¿ La perdida de libertad?. ¿El amor esencial con Sastre? No se sabrá pero yo pienso que el gran amor, como lo entendemos, fue Nelson Algreen. Ella intentó tener dos amores, en diferentes contextos y lugar pero pienso que a ella sólo le interesaba la vivencia, la existencia y luego plasmarla en sus libros casi siempre biográficos y, tal vez, egocéntricos, aunque supuso una crónica perfecta de aquel tiempo y su forma de vivir.

* Con el segundo sexo toma el rostro de todas las mujeres que han querido lo mismo que ella; cambiar el destino de la mujer.

El segundo sexo marcó un antes y un después. Suscitó las adhesiones más fieles y un fanatismo en contra cercana a la hoguera. El impacto fue absoluto. Se vendieron millones de ejemplares. El movimiento feminista se adhirió a él. Se provocaron estudios dedicados a la mujer. El segundo sexo fue combatido con tanta furia porque producía miedo. Todavía sigue siendo un referente y una aportación a todas las mujeres.

* La mujer rota.

Un libro para leer con mucha atención. Ella decía: En la mujer rota la mujer es mistificada porque cree que viviendo para la familia realiza una tarea que justifica su vida. Como no ha intentado desarrollar su personalidad, no tiene nada que ofrecerles ni recursos para luchar contra las dificultades. Una mujer así corre el riesgo de verse abandonada y desgraciada. Quizá un proceso contra el matrimonio y la maternidad. Solución; que la mujer trabaje y participe en el curso del mundo de una manera activa. De nuevo, un libro incómodo.

* El cielo es de quien sabe volar, el mar de quien sabe nadar y navegar.

El feminismo de Beauvoir se basa en intentar crear mediante la acción, un mundo en el que sean suprimidas las desigualdades, considerando esencial la libertad y lo demás accesorio.. Si las mujeres actúan, trabajan y se integran en la vida práctica, se enfrentarán al mundo, saldrán de la opresión y lograrán, como los hombres, la libertad que se les niega. Su feminismo no es nunca limitativo y no aísla a la mujer en un guetto. Algo que todavía tenemos pendiente.

* Cuando se me presentó la posibilidad de renacer una vez más, la así al vuelo.

Los últimos años Simone compartió su vida con Sylvie, treinta y cinco años menor que ella pero con la cual compartía el placer por todo. Ella lo considera una suerte, el afecto, el entendimiento profundo, las relaciones decisivas de su vida, la consecución de la felicidad y de la plenitud.

Ella opinaba que las mujeres no deberían estar condicionadas siempre por el deseo del hombre. Opinaba que las mujeres son más agradables que los hombres, son más bonitas, más dulces, su piel es más agradable. En general tienen más encanto.

Considera la homosexualidad tan limitadora como la heterosexualidad. Lo ideal sería el poder amar lo mismo a un hombre que a una mujer, da igual, un ser humano, sin sentir miedo, limitación ni obligación alguna. Lo que me extraña de ella que no abordara valientemente la, sin duda, bisexualidad y un análisis más profundo del tema cuando tenemos la certeza de ello.

* ¿Sylvie es un sucedáneo de hija para usted?

¡En absoluto! Las relaciones madres e hijas son como máximo soportables nunca apasionadas, amorosas o tiernas, como debe ser una relación

* Y su relación con Sylvie,¿ entonces?

Es otra cosa.

* No reconociendo que la mujer es diferente al hombre, ni me molesto en discutirlo.

Esta frase siempre la aplico en las maniobras dilatorias de los hombres cuando celebramos alguna de nuestras fechas emblemáticas a las que ellos no se adhieren considerándolas cosa nuestra. A veces entramos a la polémica y al final terminamos como siempre: cada uno por su lado. Creo que hay que recordar esta frase para ir a lo profundo y no dejarnos embaucar con una verborrea intencionada para no abordar la igualdad, el poder, la subordinación, la comodidad, el reparto de responsabilidades, el compartir todo en la vida.

Ella murió en 1.986. Yo la encontré en 1.987

 

(Basado el la biografía de Claude Francis y Fernande Gontier)

Firmado: Mercedes Rueda Fernández

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Lunes 24 de julio de 2017 - 08:49