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REFLEXIONES PARA UNA JUSTA CAUSA

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El feminismo es una postura crítica para la transformación y no para la conservación de todas las culturas REFLEXIONES PARA UNA JUSTA CAUSA

Como sabemos, los grandes avances sociales se han sucedido, al menos en Occidente, en materia de reconocimiento de los distintos derechos de la persona, se produjeron a través de la senda rupturista revolucionaria contra el régimen establecido en cada momento.

Así, las revoluciones burguesas del siglo XVIII y parte del XIX, finiquitaron el Antiguo Régimen, iniciándose la historia del Estado Burgués.

De igual modo, las revoluciones proletarias del siglo XIX y parte del XX lograron el nacimiento del Estado social y democrático de Derecho, si bien ya advertimos que este tema es tan complejo que no es necesario abordar aquí.

Pues bien, parece evidente que estas dos revoluciones, comparten una serie de circunstancias fácilmente enumerables, si bien no tienen ánimo exhaustivo:

1.- Todas surgen como consecuencia o se apoyan en un amplio fundamento ideológico o filosófico, recogido en los Tratados u obras de prestigiosos pensadores; y lo más importante, todos ellos debidamente difundidos entre los actores de las distintas revoluciones.

Así, en el caso de las revoluciones burguesas podemos citar a Locke, Hobbes, Smith, Montesquieu; o en el caso de las revoluciones obreras, a los socialistas franceses, Marx, Engels, entre otros muchos.

2.- Ambas revoluciones reflejan el enfrentamiento de dos sectores de la sociedad, que postulan su modelo de régimen como vía para defender sus derechos intereses. Así, el Estado burgués frente al absolutismo o el Estado social y democrático de Derecho frente a ese mismo Estado burgués triunfante.

3.- Aunque no estamos hablando de revoluciones concretas y homogéneas y circunscritas a un corto espacio de tiempo, sino más bien a largos períodos de tiempo salpicados con momentos de gran convulsión política y social, lo cierto y verdad es que las dos revoluciones tienen como grandes referentes a la Revolución Francesa de 1789 y la Revolución soviética de 1917, respectivamente.

4.- También podemos decir que ambas revoluciones gozaron del protagonismo reconocido de diversos políticos, militares o personas que, simplemente, alzaron su voz por aquello en lo que creían y entendían debían defender. Normalmente, estas personas encauzaron su actividad pública en pos de su modelo de sociedad a través del asociacionismo, los partidos políticos o los sindicatos de obreros.

5.- Finalmente, y sin que ello suponga, insisto, ánimo exhaustivo en esta exposición, al período o fase inicial de reconocimiento de derechos siguió otra etapa de lucha o tensión para la efectiva ejecución de tales derechos. Podemos decir que ambas revoluciones han obtenido la declaración y ejecución de los derechos en litigio, pese a que aún hoy podemos leer en los medios de comunicación cómo se vulneran los derechos del trabajador o el derecho a la propiedad privada.

REFLEXIONES PARA UNA JUSTA CAUSA

Después de este largo, que no detallado, inicio, me gustaría que la lectora del artículo se concentrare en comparar las dos comentadas revoluciones con la lucha que las mujeres vienen manteniendo por sus derechos.

Para facilitar el debate, porque sólo pretendo esto, podríamos guiarnos por los cinco puntos anteriormente relacionados y comprobar hasta qué punto se puede considerar una revolución la disputa de la mujer contra el sistema machista establecido para ocupar las parcelas de poder que legítimamente le corresponden.

1.- Efectivamente, esta lucha se apoya en una ideología, en unos conceptos, en autoras de reconocida valía pero con claro y evidente problema que se hace más evidente que en las revoluciones antes mentadas. Si bien la transmisión de los tratados de Marx o de Montesquieu (v.gr) contaron con la oposición del régimen establecido, las grandes pensadoras del feminismo carecen por completo de la necesaria divulgación no sólo entre las mujeres sino entre la sociedad en general, lo cual supone un tremendo lastre para el feminismo.

2.- En esta lucha de la mujer no podemos hablar de sectores de la sociedad enfrentados, toda vez que podemos decir que las mujeres no pueden ser calificadas como colectivo dentro de la sociedad, ellas son la sociedad. Nos encontramos con mujeres de alto o bajo nivel intelectual, de alto o bajo poder adquisitivo, de clase alta o baja; pero no hay un enemigo visible, acaso el sistema machista en general. No es un enemigo identificable como pudiera serlo la monarquía absoluta o la burguesía. El rival se encuentra en los consejos de administración de las grandes multinacionales, en cualquier institución pública, en un partido político, en una oficina de un banco, en el colegio, en el propio hogar…

3.- Desconozco desde qué momento hubo mujeres que alzaron su voz por reclamar los derechos de las de su sexo, pero lo cierto y verdad es que, pese a que existen notorios episodios de reivindicación feminista (las sufragistas), al movimiento feminista le falta su mayo francés.

4.- Desgraciadamente, aunque cada vez menos, gracias a los mass media, se evita que llegue al gran público las grandes figuras feministas de la historia y aún las actuales. Es más, el gran problema reside en que muchas de estas mujeres encauzan su actividad reivindicativa a través de partidos políticos o sindicatos, los cuales, como todos sabemos, están gobernados de forma despótica por hombres, muy recelosos ellos de permitir el paso a mujeres para que ocupen el lugar que les corresponde, lo cual conduce a aquéllas al más completo ostracismo.

5.- Pese a que las vulneraciones de los derechos de la mujer (entre ellos el de la vida, común a todas las personas) son constantes y diarias, no existe un movimiento unificador del feminismo que reclame la efectiva ejecución de los derechos que se van reconociendo poco a poco. La respuesta a esta situación es muy sencilla: las grandes reivindicaciones de la mujer se canalizan a través de los partidos políticos, lo que conduce, al estar gobernados por hombres, que formen parte de la confrontación electoral como parte de un contenido programático más, al igual que la seguridad en el tráfico o el desarrollo industrial.

En definitiva, a mi entender, la mujer aún no ha iniciado de pleno la gran revolución por sus derechos, rupturista con el machismo imperante en nuestra sociedad. Pese a las grandes y privilegiadas mentes femeninas de las que podemos disfrutar y aprender, éstas carecen de predicamento entre el gran público (hombres y mujeres) lo que evita, sin duda, que la totalidad de las mujeres, sea cual sea su condición socioeconómica, "tomen conciencia de clase", esto es, se reconozcan como perjudicadas por el sistema y, actúen de consuno, de forma coordinada y sin distingos de ideologías o nivel económico, luchando para que se tomen las correspondientes medidas que lleven al efectivo cumplimiento de los derechos reconocidos.

Para alcanzar esta situación, alejada por supuesto de cualquier violencia, debería lucharse por dominar las vías de información, difundir al mayor número posible de personas que han existido y existen mujeres con un sobresaliente bagaje científico o filosófico, que con valentía y sin apoyos han desmontado todos y cada uno de los mitos del machismo respecto de la mujer.

Asimismo, toda esta actividad pedagógica de enseñanza y de muestra de la realidad social de la mujer hacia las propias mujeres, debe encauzarse a través de grandes organizaciones feministas independientes de los partidos, los sindicatos o asociaciones de distinto signo. Ojo, no quiero decir que haya que emigrar de estas asociaciones (también habrá que cambiarlas desde dentro); pero creo que, hoy por hoy, no son el mejor ni el único instrumento para servir de altavoz de la mujer en la sociedad y contra el sistema establecido.

Por todo ello, a través de grandes organizaciones independientes de los partidos políticos, alejadas de sectarismos que a nada conducen, sin nadie a quien rendir cuentas, con medios de comunicación con los que manifestar y/o protestar por el estado de las cosas, uniendo a todas las mujeres en un sentimiento y una esperanza común, será como podrá salirse a la calle a ejercer el derecho de huelga, de manifestación, de resistencia pasiva. ¿Se imaginan una huelga general de todas las mujeres del país? ¿Qué apoyos o consecuencias tendría?

Por: Manuel González Bruzo, Abogado

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Miércoles 13 de diciembre de 2017 - 18:03