Noticia anterior

LAS CRUCES DE MAYO, ¿FIESTA DE LAS MUJERES O PRODUCTO DE UNA CULTURA PATRIARCAL?

Noticia siguiente
LAS CRUCES DE MAYO, ¿FIESTA DE LAS MUJERES O PRODUCTO DE UNA CULTURA PATRIARCAL?

Las Cruces de Mayo tienen lugar, principalmente, en Andalucía Occidental y se conocen por aquellas fiestas que se celebran en torno a la invención de la santa cruz, cruz que carente de imagen es el centro del culto y exorno de estas fiestas

Si bien cada pueblo celebra sus Cruces de Mayo de forma diferente, todas tienen un nexo común: una participación cuantitativa de mozas. Así, bien podría decirse que esta es una fiesta de mujeres. Tanto es así que algunas personas la denominan "velada del día de la cruz" o "fiesta de las mujeres". No obstante, aseverarlo sin un previo análisis sería caer en falsos tópicos. Analicemos pues que hay de cierto en tales afirmaciones o si por el contrario encontramos otros significados que, soterradamente, están ocultando otra realidad.  Salvador Rodríguez Becerra en su libro "Las fiestas de Andalucía", dice en relación a esta celebración: "Esta fiesta es una ocasión de comunicación entre los jóvenes o de expansión para las mujeres". Cuatro líneas después añade, "estas reuniones eran de gran importancia en otros tiempos en que las salidas nocturnas de casa tenían que estar justificadas, ofreciéndoles a los jóvenes no comprometidos una magnífica ocasión para las relaciones".

Eruditos en esta materia han indagado sobre los posibles orígenes de esta celebración pero nadie se ha posicionado al respecto: algunos estudios señalan que es un canto a la primavera, otros que es la Pascua florida y hay quienes la interpretan como la ocasión propicia para el inicio de unas relaciones sentimentales. Claro ejemplo de esto último son las Cruces de Mayo de Alonso, pueblecito cercano a la Sierra de Huelva.

El exorno de las cruces corre a cargo de las mujeres

  Los preparativos para instalar y adornar las cruces que se visten en las casas corren a cargo de las mujeres, preparativos que debido a lo trabajoso que resulta vestir ambas, cruz y habitación, comienzan generalmente con un mes de antelación. La cruz suele ser de madera forrada con tela blanca, recubierta con medallas, cadenas y crucifijos que muchas veces son de metales preciosos. La habitación donde se encuentra la cruz, apodada colá "se decora sin dejar un hueco libre, desbordándose la barroca fantasía popular a la hora de la ornamentación.

  Con la llegada de la media noche da comienzo la fiesta que, dependiendo de la buena presencia de las mozas y de la animación que éstas tengan, durará hasta las nueve o diez de la mañana siguiente; a mejor presencia femenina, será más visitada por el público masculino, principalmente…

  Deben, las mujeres, claro esta, permanecer en la colá de su barrio sin moverse de la misma, cantando, bailando o tocando la pandereta porque "ha sido siempre tradición que las mujeres estén en su colá, sin salir para nada. Los que están en la calle son los hombres que van de colá en colá. "nosotras esperamos aquí sentadas o bailando entre nosotras hasta que ellos llegan y nos sacan a bailar", explica una moza.

  Las mujeres sentandas y formando un cuadro están presididas por la Cruz: a la izquierda se encuentran las mujeres casaderas (entre los diecisiete y veinte años), a la derecha las ya casadas, las niñas y niños en la parte cercana a la entrada, y al fondo, detrás de la Cruz y disimuladas entre tenues cortinas las mujeres mayores, las viudas y las abuelas. Todas a ritmo de pandereta y palmas cantan coplillas como "… a la santísima Cruz, le venimos a cantar, que nos salga pronto novio, que nos queremos casar" o "ya viene la Cruz de mayo, la fiesta de las mujeres, la que no saque novio, que sea el año que viene".

A que te cojo, aquí te pillo

  Los hombres, amparándose en el derecho que su masculinidad les otorga, elegirán a su deseada que no podrá negarse a bailar con él, pues de hacerlo, corre el riesgo de ser increpada de forma nada generosa y por ende, será mal vista por todas las personas allí congregadas; tendrá que bailar con  él tantas veces quiera  y le quede dinero. Sí, al final de cada baile, que casi siempre son sevillanas, la moza extiende rápidamente su mano exigiendo la "perra pa la cruz", porque "los adornos cuestan y también la cruz", dicen ellas.

  No hay duda de que el papel de la mujer en esta fiesta es el que más aparece en escena pero, ¿quién se lleva realmente el oscar a la mejor interpretación? El hecho de ser las "protagonistas", no lleva implícito tener el mejor papel de la película, ni como señalaba un diario sevillano "una demostración del poder femenino" porque, a renglón seguido, y entrando en contradicción con ese hipotético poder femenino resaltaba que "…esta fiesta era la única ocasión en la que los maridos dejaban salir a sus mujeres solas para ir a bailar junto a las jóvenes, que encontraban en estos bailes una especie de escaparate" (sic). Para otorgar más poder a la mujer, el delegado de cultura de Lebrija consideraba que "el papel dominante de la mujer en las cruces de mayo tiene su explicación en las características de una sociedad agraria, donde el hombre se marchaba a trabajar al campo y es la mujer la que se ocupa de organizar la fiesta".

  "Tan sólo es una fiesta, una forma de divertirse", comentan algunas jóvenes. No hay duda de que aparentemente es así, una forma como otra cualquiera de pasar un buen rato. Pero como nada es como parece y como somos desconfiadas por naturaleza, intuimos que debajo de este disfraz festivo y, en apariencia ingenuo, subyace una cultura específica y, ¿me tacharían de políticamente incorrecta si me atrevo a decir que patriarcal? ¡Me dirán ustedes! Las mujeres se encargan de vestir la cruz, la habitación o calá, se ponen guapas para ellos, han de bailar con ellos, tienen que cobrar por el baile (para pagar los avituallamientos de la cruz) y es el día en que las dejan salir hasta por la mañana. Estamos en el siglo XXI y las cosas algo han cambiado pero no deja de ser esa la raíz de esta fiesta de las mujeres.

Cruces de mayo de El Madroño  El Madroño es un pueblecito enclavado en la Sierra Norte de Sevilla. Al igual que en Alonso y en casi todos los pueblos donde se celebra esta fiesta, también aquí las encargadas de vestir a la Cruz, el Cuarto de la Cruz y a la Bandera de la Cruz son las mujeres porque, dicen ellas, que vestir a la Cruz y a sus "complementos" no lo puede hacer cualquiera, "que es un arte que pasa de madres a hijas".

  Hay un cuarto componente en esta celebración: un par de mulas, también protagonistas importante en la fiesta y que por ello serán, asimismo, ataviadas como se merece la ocasión, es decir, con vistosos y elegantes ropajes. No obstante, este menester recae en los varones.Comienza el ritual

  Cuando las mulas están engalanadas son conducidas al Cuarto de la Cruz a la que, simbólicamente, los mozos piden dé su autorización para iniciar la fiesta. Concedida ya la autorización, mulas y jinetes se encaminan a las afueras del pueblo en busca del haz de romero, que ha sido preparado previamente. Acto seguido da comienzo la segunda parte del ritual que, a todas luces, es lo más parecido a un rito matrimonial.

  Todo el pueblo, banda de música incluida, se dirige en cortejo en busca del Mayordomo. Cuando aparece éste junto a su acompañante (o damo de honor) en el umbral de su casa les recibe una lluvia de pétalos de olorosas flores, vítores y aplausos. La comitiva, encabezada por el Mayordomo y su acompañante, enfila en busca de la Mayordoma. Cuando llega a su casa, el mozo (Mayordomo) entra en su busca y, después de unos segundos hacen su aparición. De nuevo, la lluvia de pétalos y los consabidos vítores y aplausos. La pareja, ya del brazo, y seguida de su séquito, se encamina al Cuarto de la Cruz en donde la muchacha tomará la bandera para después de darle tres vueltas, presentarla al pueblo. Este acto es recibido por el público con grandes muestras de alegría, vivas a ella, al mozo, a la bandera, a la cruz, a la madre que les parió…

  La comitiva, encabezada siempre por la pareja, se pone en marcha hacia La Quebrada, a unos cuatrocientos metros del pueblo, en donde le estarán aguardando las mulas con el haz de romero. La mayordoma recorre este trayecto con la bandera que, debido a su gran peso, le produce un considerable hematoma en el muslo que es donde la apoya.

  Y es en La Quebrada donde va a tener lugar el acto culminante de esta celebración de la que emana una simbología digna de ser estudiada por especialistas en antropología.

  Pues bien, una vez en La Quebrada, se sube el Mayordomo a una de las mulas y, tras encender ritualmente un puro, al que dará tres bocanadas, toma de manos de la Mayordoma la bandera. Su semblante es serio, de concentración; el cortejo calla. Reina un gran silencio. Todas las miradas están puestas en él. Con ambas manos hace girar tres veces la bandera y, acto seguido, la clava hasta el fondo, justo en el medio del haz de romero. Lo ha conseguido, no ha fallado. Ahora sus facciones se han relajado y de su boca emerge una ancha sonrisa de satisfacción. Hay una ovación general. Los hombres le felicitan y le abrazan, las mujeres le besan y le brindan vítores.

  Ahora es la banda de música quien preside la comitiva que regresa al pueblo seguida de la pareja; tras ellos las gentes y al final las bestias, una de ellas portando la bandera hincada en el haz de romero. Llegan a la capilla.

  El mozo de nuevo se sube a la mula y en un alarde de destreza y maestría desclava de un solo tirón la bandera. Una vez en el suelo le da tres vueltas antes de devolvérsela a la Mayordoma, quien a su vez, también le dará tres vueltas. Por último, ésta la guarda en el Cuarto de la Cruz al son de la Marcha Real. En el transcurso de este acto final no ha faltado ni la música, ni los vítores y alabanzas a la pareja, a la Cruz, a la bandera… y también a las mulas.

Ahora los hombres desatan el romero y lo introducen en la capilla en donde permanecerá durante tres días y, durante una semana el Cuarto de la Cruz permanecerá abierto para que las mujeres acompañen a la Cruz.

Natalia Martín - Periodista

revista la otra pagina © Laotrapagina.com | Queremos que este sea un lugar propio en el que todo aquello que tenga relación con la mujer pueda ser escrito y publicado, comentado y debatido; también criticado, con buenas prácticas.
Desarrollo web: Olivier Bertoncello Data Consulting
Lunes 23 de octubre de 2017 - 17:13