Clara Campoamor, moneda de cambio

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Polémica en el ABC Clara Campoamor, moneda de cambio

La decisión del Congreso de imprimir el retrato de Clara Campoamor en las monedas de euro ha vuelto a poner a esta mujer en el candelero de las críticas cuando ya sólo quedaban los rescoldos de las diatribas en torno a los actos del 75 aniversario del voto de las mujeres. Como veremos, la feminista sufragista ha vuelto a ser utilizada una vez más como moneda de cambio, tratando las fuerzas políticas de sumarla a su patrimonio una vez que -con el empuje del feminismo-el reconocimiento de ésta mujer parece, finalmente, recuperado para las nuevas generaciones. Esta crónica trata de las oscuras, misóginas y elípticas ideas sobre la política, la liberación de la mujer, e, incluso, sobre la misma concepción de la historia que se han vertido en el periódico diario ABC a lo largo de los últimos tiempos en torno a ella. También se alude al libro de Clara Campoamor, La revolución española vista por una republicana, recientemente editado en castellano.

Crítica a las feministas de izquierda

La periodista Edurne Uriarte entró en la polémica de Campoamor hace unos meses, durante los actos de celebración del 75 aniversario del voto defendido por Clara Campoamor en la II República. Uriarte se muestra escéptica ante las "revoluciones que cambiaron la vida de las mujeres, pero realizadas por las propias mujeres"1. Justifica su afirmación aclarando que los obstáculos y rechazos fueron de izquierdas y de derechas. Y aprovecha para meterse -¿es su papel?- con las feministas de izquierdas opinando que "no siempre se ha contado bien esa historia. En parte, porque la ha contado el feminismo de izquierdas, al menos en nuestro país. Todavía hay muchos españoles que creen que el voto femenino fue apoyado y conseguido por la izquierda en contra de la derecha. Pero resulta que una buena parte de la izquierda estuvo entre quienes votaron «No» aquel 1 de octubre y una buena parte de la derecha entre quienes votaron «Sí».

Tiene razón Uriarte en una cosa, el voto femenino no fue apoyado sólo por la izquierda, las derechas también votaron a favor. Precisamente quien se opuso fue el sector republicano, al que pertenecía Campoamor. Es cierto también que mucha gente no lo sabe, por la carencia de información sobre nuestra historia contemporánea en las escuelas, justificada por el franquismo cuando con saber hasta los Reyes Católicos era suficiente, y también en la actualidad debido al exceso de contenidos que impiden pasar de la industrialización porque no da tiempo de desarrollar todo el programa. Pero si las derechas votaron a favor del voto femenino fue por sus intereses políticos electorales, pensando que con sus muchas organizaciones católicas femeninas y los confesionarios eran las mujeres un sector manejable políticamente. En cambio el Partido Socialista -excepto un sector encabezado por Indalencio Prieto- apoyó la concesión del voto como un derecho, una libertad más que debiera asegurar la Constitución republicana, aunque luego no les votaran a ellos.

Por eso, cuando en éste año se ha vertido tanta tinta desinformando al respecto de Clara Campoamor, afirmando en casos que el socialismo votó en contra, y manipulando la historia, hay que decir que directamente mienten. Se agarran al clavo ardiendo de Indalencio Prieto, de la Conjunción Republicano-Socialista quien a pesar de ser socialista se negó al voto femenino calificándolo, como se ha repetido mil veces "una puñalada trapera a la República" para generalizar y decir que el socialismo en su conjunto votó en contra. Tomar la parte por el todo puede ser un recurso literario pero en la narración de la historia eso no puede hacerse sin engañar.

Otra cosa debe quedar clara. Había sólo dos mujeres en las Cortes durante el debate sobre el voto, Clara Campoamor y Victoria Kent, porque la tercera y última diputada Margarita Nelken no pudo incorporarse a las sesiones hasta más tarde.Ambas lideraron el debate y ambas, eso es otra cosa sorprendente de ésta historia que también a dado pie a tergiversaciones, se opusieron a sus respectivos partidos y defendieron lo que en conciencia les pareció. Clara Campoamor Rodríguez, que salió elegida por el Partido Radical republicano de Lerroux, se enfrentó a sus colegas que votaron casi unánimemente en contra y Victoria Kent Siano, representante de la coalición Radical-Socialista se posicionó con los radicales republicanos en vez de con los socialistas. La coalición radical-socialista votó en contra, pero el Partido Socialista lo hizo a favor, y también algunos radical-socialistas provenientes del socialismo. En conclusión, Campoamor se escoró hacia la izquierda y Nelken hacia la derecha.

Sin embargo, quien asegura lo contrario fue elConsejero de Empleo y Mujer de la Comunidad de Madrid,Juan José Güemes quien, también en torno del 75 aniversario del voto femenino en 2006, reivindicó a Clara Campoamor como de derechas: "La inclusión del artículo 36 en la Constitución de la II República española se consiguió con 161 votos a favor, pertenecientes a parte de los diputados del Partido Socialista, todos los partidos de derechas, algunos diputados del Partido Radical, de corte republicano-conservador, como la misma Clara Campoamor, minorías republicanas, progresistas y catalanes. Hubo notables deserciones, como la de Indalecio Prieto, que se ausentó de la votación", dice Güemes en su crónica del ABC. Llama la atención -continúa explicando- que de las dos únicas mujeres diputadas en las Cortes, votara a favor la perteneciente a un partido conservador, Clara Campoamor, y en contra, precisamente la de un partido de izquierdas. El consejero concluye felicitándose del gran avance de las mujeres de derechas en línea recta desde Clara Campoamor que ha llevado -en su opinión-a Esperanza Aguirre a presidir la Comunidad de Madrid.

El debate en las cortes

El 12 de junio 2007 acaba de aprobarse en las Cortes la impresión de retratos de mujeres en las monedas de euro. La medida no se aplicará hasta el 2009. En estos momentos circulan en España 408 millones de monedas de dos euros y 1.303 millones de uno.La autora de la iniciativa, la diputada del PSOE Elvira Cortajarena, señaló que las nuevas acuñaciones de euros serán el resarcimiento de la imagen ignorada de tantas mujeres, Trescientos millones de ciudadanos europeos ven imágenes de personas cada día al abrir su monedero. Si se aprueba esta iniciativa verán la imagen de mujeres con paridad y normalidad, explicó la diputada socialista. La parlamentaria popular Susana Camarero calificó de intrascendente una medida que -dijo, a partir de mañana, "seguro que no cambiará la vida de las mujeres". Asimismo, Camarero criticó al PSOE por apropiarse de "forma oportunista" de la figura de Clara Campoamor, que "no fue apoyada por la izquierda cuando pidió el derecho al voto de las mujeres, terminó sus días en el exilio y tuvo que apoyarse en las derechas".

La chorrada de sacar la imagen de una señora feísima

La paridad en el euro ha desatado de nuevo la polémica en el ABC. Antonio Burgos vierte sus críticas aprovechando para oponerse al Partido Socialista: Los socialistas tienen ahora consignas de defender la figura de Clara Campoamor como si hubiera sido de su partido. Con la ignorancia de Historia de España Contemporánea que hay, todo cuela si se manipula adecuadamente. Y como son unos monstruos defendiendo la consigna del día y repitiendo como loritos el argumentario recibido por fax, pues tenemos Clara Campoamor hasta en la sopa. Por ejemplo, en honor de Clara Campoamor quieren aprobar hoy martes en el Congreso de los Diputados una de las tonterías más solemnes que en mi vida he visto yo: que las próximas monedas de 1 euro que se acuñen, en vez de la efigie del Rey y por la chorrada de «las políticas de igualdad», lleven la cara de Clara Campoamor, que por cierto era una señora feísima pelada a lo garsón"2.

Desconozco las razones por las que Antonio de Burgos piensa que se sigue funcionando con el régimen de consignas tan apreciado por el franquismo (¿quizá sigue funcionando en el ABC?), pero no me parece adecuada su comparación izquierda-derecha; que conste que no los critico, sino que los elogio –concluye en su columna. Ojalá la derecha fuera tan disciplinada. Pero, claro, no puede serlo por una razón ontológica: porque cree en la libertad de las personas por encima de los intereses del partido. Habría que recordarle que estar en el Gobierno significa ejercer el poder y que la derecha ahora está en la oposición, eso por un lado. Y por otro decirle que los intereses y libertades individuales difícilmente pueden estar garantizados si los intereses y las libertades COLECTIVAS no lo están. Lo que, volviendo al caso que nos ocupa, significa que aunque los intereses personales de Esperanza Aguirre, o de Mª Teresa Fernández de la Vega, estuvieran garantizados, no lo están los colectivos de todas las mujeres, masa social que sigue precisando medidas especiales de discriminación positiva para paliar su desarraigo del poder. Y es en este capítulo donde la derecha no cede, cada vez que se propone una medida de acción positiva se oponen sistemáticamente, argumentando que la paridad debe ser siempre en concurrencia mixta según su interpretación de la igualdad de oportunidades.

Por último habría que darle a Burgos otra pauta de realidad. Cuando una persona, un colectivo o un pueblo carece de derechos reales siempre aparecen los mitos. Está estudiado científicamente en varios trabajos sobre antifeminismo que la acusación hacia las feministas de ser todas feas, marimachos o lesbianas, ha sido un fenómeno internacional históricamente apoyado por los medios de comunicación y por la iglesia católica. Por eso cuando, a lo largo de su corta columna de opinión, redunda en llamar fea y cardo a Clara Campoamor debemos concluir que se interna en el terreno de la mitología, sin ningún atisbo de realidad.

Exhibición aspaventera ante la parroquia progre

Tercia en ésta polémica el escritor José Manuel de Prada, quien, también en las páginas de ABC, dice que la decisión del Congreso sobre las imágenes del euro pretendeincorporar la parida de la paridad a la numismática: se trata de una iniciativa desquiciada más propia de sexadores de pollos que de auténticos vindicadores de la mujer; pero ya sabemos que nuestros gobernantes entienden el ejercicio de la acción política como una exhibición, tan aspaventera y efectista como huera de sentido, ante la parroquia progre3. Aquí un par de correcciones a Prada; recordarle que la tarea de sexado de pollos es imprescindible y decirle que cuando mete a todas las mujeres en el saco de parroquia progre se equivoca. El rigor y coherencia también deberían de ser exigibles en los escritos de opinión.

Pero no nos equivoquemos, José Manuel de la Prada escribe aquí casi como un experto en la materia. No olvidemos que debe su fama a su primera novela histórica Las esquinas del aire, donde relata la biografía de una mujer, catalana y lesbiana, de los años 30, contemporánea a Clara Campoamor. Pero eso no le da derecho a calificar como una chorrada propia de tarados la medida del euro. Ni de decir que la decisión es un burdo intento de apropiación sectaria, por gentecilla que ignora sus vicisitudes biográficas, su testimonio y su pensamiento. Quien está viviendo de los antiguos euros ganados por explotar la biografía de una mujer no parece asumir que la biografiada y sus congéneres tengan derechos, ni siquiera de imagen.

Para apoyar sus afirmaciones, cita de la Prada a Rosa Díez de quien nos recuerda su imprescindible blog. Precisamente esta mujer Rosa Díez, en el límite entre la izquierda y la derecha, es a la que pone como referencia de Clara Campoamor. Es una treta para despistar y ganar tiempo. A ella infracita de la Prada cuando dice que hay que reconocer que algunos de los más enconados adversarios políticos de Clara Campoamor se contaban entre las filas de la izquierda (baste recordar que las otras dos mujeres que ocupaban escaño en el parlamento republicano, Victoria Kent y Margarita Nelken, votaron en contra del sufragio femenino). Margarita Nelken no votó, como ya se ha dicho, porque no estaba en el parlamento en aquella ocasión. Este intento de hacer literatura de la historia como una ceremonia de la confusión, del permanente e inevitable revisionismo, como si no hubiera nada cierto, ni los mismos hechos o acontecimientos, y que estos debieran ser reinterpretados continuamente, se ha convertido en el arma política por excelencia entre las derechas españolas hoy en día.

Y Clara Campoamor, la Republica, trajo la guerra civil…

Y para poner punto final a esta polémica en el ABC vamos a ver lo expresado por un intelectual, el escritor Jon Juaristi, en un artículo sobre la interpretación de la historia, en la línea del revisionismo que ha surgido ahora que existen trabajos e investigaciones de la parte que resultó vencida y que en los últimos años ha podido recoger testimonios, cuenta con archivos que antes permanecían cerrados y discute leyes como la de la memoria histórica, de forma que ya no hay una única versión de la historia, la franquista, como ocurrió hasta los años ochenta.

El artículo de Juaristi, con el título de Adherencias mantiene la tesis de que la herencia la recibes, y la tradición la eliges, interesante paradoja en principio. El problema con Juaristi surge en el desarrollo de su tesis. Para él a la tradición te adhieres y la prueba es –afirma- que puedes montarte un pot-pourri con Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent y Maruja Mallo que habría dejado turulatas y estrábicas a tus monitoras4 de cocina del Castillo de la Mota, en Medina del Campo". No puedo creer lo que parece decir Juaristi, ¿afirma que en el franquismo podía elegirse hacer el Servicio Social en la Sección Femenina de la Falange? Nó, era obligatorio. Y más aún, en el caso, bastante improbable, de que las adheridas a la fuerza en La Mota supiéramos quienes fueron Clara Campoamor, Victoria Kent o Margarita Nelken, está muy claro que no hubiéramos podido hablar de ellas porque han estado proscritas hasta hace muy poco.

Pero la herencia no se elige. No te confundas, prosigue Jauristi en su escrito. La guerra civil trajo el franquismo y la República trajo la guerra civil. En la Historia, las cosas pasan porque otras pasaron antes. ¿Evitó la República que estallara la guerra civil? ¿No? Pues la trajo. No hay reductos inmunes a la causalidad. No en la Historia, aunque sí quizá en los cuentos de hadas. La República fue Alcalá Zamora y Mola y Azaña y Franco y Gil Robles y Prieto y José Antonio Primo de Rivera y Largo Caballero y Calvo Sotelo. No puedes reducirla a tu tradición (cada vez más reducida, por cierto). Ante tal herencia puedes sentir asco, horror o piedad, a tu gusto, pero no te la quitarás de encima. Las herencias no son adherencias.

Es decir, Juaristi, que según tu argumento la gente de Euskadi debería estar super agradecida a las derechas porque sólo en la guerra pudieron adquirir su estatuto de Autonomía y tener el primer Gobierno Vasco ¿no? ¿O es a la República a quien debe de estar agradecida Euskadi? Me pierdo, para mi la historia no es una pesada mochila que tengo que arrastrar y que me frena el caminar. No. Para mí la historia es ese motor que me empuja hacia el futuro señalándome los horizontes superables y los obstáculos que ya se han podido sortear. Justo lo contrario de lo que tú piensas, colega.

Si lo que dices, simplemente (dejando por una vez de lado tu obsesionante tema de El linaje de Aitor), es que es imposible reivindicar a Clara Campoamor sin hacerlo al mismo tiempo con Pilar Primo de Rivera porque una trajo a la otra, también te diré que no. Clara Campoamor no es una adherencia estéril metida con calzador en nuestra historia. El estudio y el rescate para la historia contemporánea de la aportación personal de ésta republicana, feminista y sufragista, se ha hecho, eso sí, con un sobreesfuerzo por parte de historiadoras feministas que han tenido que trabajar contracorriente de la inercia de la Academia aunque, eso también, apoyadas por las organizaciones feministas que constituyen una fuerza política y social de primer orden. Y la aprobación institucional de éste trabajo, finalmente, es realmente un éxito del movimiento de mujeres, ¿es eso lo que te molesta en el fondo? En la ciencia, en la historia, se trabaja elaborando paso a paso, superando siempre el conocimiento anterior, rebatiéndolo. Ya lo dice el refrán: poco a poco hilaba la vieja el copo.

La revolución vista por una republicana

Recientemente ha visto la luz la edición, en castellano, de la obra escrita por Clara Campoamor La revolución española vista por una republicana5. Es un libro que nada tiene que vez con el conocido El voto femenino y yo: mi pecado mortal, Es una traducción indirecta del francés, porque el original castellano se perdió, realizada por Luis Español Bouché, acompañada de notar del traductor y alguna documentación adicional sobre los personajes citados por la autora.

En el libro se muestra una faceta de Campoamor muy desconocida hasta la fecha. La de una mujer que habiendo sido una de las madres de la Constitución republicana, había sido apartada de la política y marginada. Cuando llegó la guerra civil ella se sintió abandona por todos, entre dos fuegos, y tuvo que exiliarse. En su escrito denuncia las arbitrariedades y excesos cometidos por los bandos y expone sus críticas a un gobierno que no supo o no quiso frenar la guerra llegando a un acuerdo. Es posible que el libro de que hablar y se desate otra polémica como la actual sobre el euro. Será interesante seguir de cerca lo que pase al respecto.

1.-ABC La heroína olvidada. Urriarte, Edurne, 1-10-2006.

2.- ABC Clara Campoamor en la Costanilla. Antonio Burgos, 12-6-2007.

3.- ABC. Clara Campoamor. José Manuel de la Prada. 18-6-2007.

4 .- ABC. Adherencias. Jon Juaristi. 30-7-2006. En el artículo Juaristi polemiza con una antigua amiga suya, escritora feminista, a la que, por supuesto, no cita.

5.- CAMPOAMOR, Clara (1937). La revolución española vista por una republicana.- 2006. Andalucía. ED. Espuela de plata. Col. España en Armas

Marta Brancas, periodista

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