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BEIJING + 10, ES DECIR, DIEZ AÑOS DESPUÉS

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BEIJING + 10,  ES DECIR, DIEZ AÑOS DESPUÉS

Ha concluido el gran Encuentro de Mujeres en la ONU, en Nueva York. Los gobiernos, que son quienes, lo queramos o no dirigen nuestras vidas, han "prometido" acelerar las tareas para hacer realidad (? ) la igualdad para las mujeres y cumplir con los compromisos asumidos en Beijing, hace diez años.

No sabemos si las mujeres acullá se hicieron la misma pregunta que nosotras acá cuandoescuchamos –o leemos-a los gobiernos  proferir frases echas– y vacías de contenido- como: "… esta declaración concisa y enérgica es una reafirmación sin reservas e incondicional de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, y una promesa de futuras medidas encaminadas a aplicar cabal y aceleradamente los documentos aprobados en Beijing". Comentario emitido por la Sra. Kyung-Sha Kang, Presidenta de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, a propósito de la Declaración aprobada al final de la primera semana del Encuentro, en la que se reafirmaron los compromisos asumidos hace diez años; también hacía un llamamientoa los gobiernos a que siguieran "adoptando medidas".

Rache Mayanja, Asesora Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para el Adelanto de la Mujer dijo quese había formado un consenso mundial en torno a la idea de que la potenciación de la mujer es el instrumento más poderoso para alcanzar el desarrollo y reducir la pobreza y que "los obstáculos que aún subsisten para lograr la igualdad entre los géneros pueden superarse". Si, claro que sí pueden superarse, lo que hace falta es que nos dejen, y no parece que los "gobernantes" estén por la labor, ¿o sí?

No, claro que los gobernantes no están por la labor de dejarque las mujeres progresen. ¿Por qué no? Creo que la respuesta quizá nos la den las mujeres de los países empobrecidos que trabajan para compañías- con capital occidental la mayoría de las veces- que utilizan su habilidad para la agriculturay buscan los costes más bajos posibles.Campesinas peruanas que arrancan espárragos durantes 10 o más horas al día bajo un sol dejusticia por unos cuantos soles ;mujeres mapuches que recogen frutas de sol a sol por cuatro pesos; jóvenes guatemaltecas y casi analfabetas que por un salario inferior al marcado por la ley, trabajan en empresas floricultoras no sólo porque poseen unafina motricidad sino porque son poco problemáticas: casi no saben cuáles son sus derechos laborales; inmigrantes que llegan a Europa y trabajan principalmente en el campo o en el hogar más de 12 horas al día por un salario ínfimo y, a veces, ni por eso: sus pasaportes son retenidos por sus patronos o patronas bajo amenaza de deportarles a su país de origen.

Los delegados y delegadas de Naciones Unidas, Gobiernos y ONGs que acudieron a Beijing+10 deben saberde estas empresas que, buscando los costes más bajos y la mayor habilidad para algunas tareas, utilizan a las mujeres de los países empobrecidos en la agricultura industrializada de exportación,y también deben saber que estas mujeres cuasi esclavizadas no son, precisamente, quienes disfrutan de los enormes ingresos que genera tanto trasiego de alimentos. Damos fe de que lo saben, pero no damos fe de que les importe.

La respuesta también nos la pueden dar las mujeresasiáticas, africanas, o del Este de Europa que son arrancadas de sus países con falsas promesas de trabajos estupendos pero que, cuando llegan a occidente,se les utiliza para ejercer la pornografía y la prostitución: jamás podrán tener una vida normal porque, cuando lo intentan – escaparse de ese infierno- son maltratadas y, a veces, muchas veces, sus cuerpos muertosaparecen en cualquier esquina engordando las estadísticas de la violencia de género y, entonces sí, los medios de comunicación y algunos políticos y políticas salen a la palestra con enardecidos comentarios y promesas e inclusive,muy enfadados. Y ahí se queda todo. Estas mujeres no podrán superarse jamás.

En los diez años transcurridos desde la Conferencia de Beijing se identificaron algunos avances. Sí, han leído ustedes bien, algunos avances.Naturalmente, han surgido legislaciones para hacer frente a la violencia de género, aunque deben ser terriblemente endebles para sancionar realmente estos delitos porque, el númerode agresiones, violaciones, acosos, asesinatos… no disminuye. Noventa y ocho(98) mujeres fueron asesinadas en España en 2003; entre enero y septiembre de 2004, mataron a cuatrocientas setenta y cuatro mujeres (474) en América Latina; más de trescientas (300) jóvenes, la mayoría de ellas trabajadoras de maquiladoras, han sido encontradas sin vida en los últimos doce años en Juárez, México, en circunstancias aún no aclaradas. El último fin de semana de marzo, apareció allí mismo otro cadáver de mujer, el décimo en lo que va de año. El 7 de Mayo aparecieron otros dos cadáveres más, es decir, ya van doce asesinatos, sin olvidar las miles de mujeres que son violadasy/o asesinadas en países en conflicto.  Así, las ciudadanas de a pie nos preguntamos: ¿se llevará algún día a cabo, realmente, la aplicación plena y efectiva de estos compromisos fundamentales?

Como somos pesimistas dudamos de la buena fe de estas personas mandatarias porque, sí, el género se ha puesto de moda pero la práctica institucional… se traduce en obstinadas barreras para el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres, para elreconocimiento absoluto de lo derechos de las mujeres o para que se realicen, de una vez por todas, los compromisos adquiridos hace diez años en Beijing.

Los logros de las mujeres siguen siendo una utopía y no rozamos el fatalismo al emitir tamaña aseveración. Como bien dijo la feminista norteamericana Susan Falludi,"las mujeres estamos sufriendo una "reacción": objeciones al aborto, a los preservativos; fundamentalismos religiosos, no sólo de las diversas iglesias, sino de gobiernos aparentemente democráticos -pongamos por casoel gobierno del señor Bush.  Derechos tan simples y elementales como el desarrollo, la igualdad, la ciudadanía o la equidad, están negados para la gran mayoría de las mujeres, por no hablar de la falta de derechos básicos  en materia de salud, salud sexual y reproductiva,educación, participación social y política, entre otros.

Si analizamos la situación en la que se encontraban estos temas hace una década y cómo están el día de hoy, descubriremos, mal que nos pese, que las conferencias, investigaciones, los análisis y debates posteriores,el protocolo de intenciones, los compromisos de los diferentes gobiernos... han sido meras promesas vacía.  El cambio es casi… imperceptible. Y entonces nos preguntamos para qué existen estos encuentros internacionales.  Acaso el sentido de los mismos va más allá de nuestro entendimiento, o tal veznuncacaptemos su sentido original. Posiblemente su complejidadsea de tal magnitud que nuestro cerebro se ve incapaz de aprehender. Posiblemente.

Sea lo que fuere, el hecho es que se está produciendo un retroceso y, estados que se autodenominan democráticos y laicos están invalidando el derecho de las mujeres a tener derechos y lo peor de todo ello es que algunas mujeres les están rindiendo pleitesía.

Marta Alberdi, periodista y asistente a Beijing+10

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Viernes 24 de marzo de 2017 - 13:04