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Violencia contra las mujeres

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Instrumento universal de control sobre ellas Violencia contra las mujeres

Cuando los medios de comunicación, los Gobiernos, Instituciones, se han visto obligados a hablar de la violencia contra las mujeres, presionados por la dura realidad de miles de mujeres maltratadas físicamente y muchas, psicológicamente, cuando las mujeres son humilladas a través de la violencia sexual, traficadas, vendidas en una prostitución organizada, amenazadas, asesinadas cruelmente… al Feminismo le queda mucho por añadir.

Le queda la tarea, más allá de sensacionalismos y victimismos, de profundizar en el análisis de las causas y consecuencias de la violencia sexista y darlo a conocer.

Diferenciar la violencia contra las mujeres de otros tipos de violencia, para que partiendo de un análisis diferencial, se encuentren soluciones específicas. A las organizaciones feministas nos corresponde sacar a la luz el planteamiento teórico que siempre hizo el Feminismos: Desde el poderío masculino organizado, se ejerce violencia contra las mujeres, como un instrumento de control sobre ellas.

Para mantener este modelo de sociedad tal como está, se necesita que las mujeres sigan cargando con la reproducción, cuidado de las personas, organizando el trabajo necesario para vivir con calidad, estando dispuestas a complacer a los hombres sexualmente, apoyando sus formas de ver el mundo, de escribir la Historia, de hacer cine, literatura, ciencia… Apoyando sus programas económicos y políticos.

Comprendiendo que para gobernar el mundo necesitan armas, ejércitos, guerras… Aceptando que ellos se ocupen de regir el presente y el futuro y que ellas, cumplan su rol de ayudarles y comprenderles, desde la retaguardia, desde la subordinación, desde un amor sin condiciones, desde la complicidad con sus planes.

En la medida que las mujeres van decidiendo salirse de este rol, el poder masculino, ve amenazado "el orden social", siente que las mujeres se están rebelando y expresan con temor que "no se sabe a donde van a llegar, si se les deja continuar por ese camino". Por eso, ejercen la violencia como un instrumento de control, de freno. En unos pueblos les obligan a taparse con velos, en otros, les reducen a su cuerpo para luego, jugar con él, especialmente en los medios de comunicación, y después desvalorizarlo… en otros, les confunden con una falsa igualdad y cuotas mínimas de poder político que llaman paridad. Y en todos, les amenazan, les imponen, les castigan, les maltratan, les matan.

El Feminismo ha planteado a los hombres que su puesto en el mundo no es el de prepotencia y los privilegios por el hecho de haber nacido hombre y ha enseñado a las mujeres a salir de ese rol de subordinación, porque tampoco es su puesto en el mundo. Tanto los hombres como las mujeres nacieron para ser personas, que en solidaridad, de tú a tú y con libertad compartan el poder económico y el político, el mundo privado y el público y colaboren mutuamente a un creciente desarrollo humano a nivel individual y colectivo.

Pero justamente este planteamiento es lo contrario de lo que busca este modelo de organización social patriarcal. Por eso, cuando las organizaciones feministas denuncian la violencia contra las mujeres desde la raíz, exigen y ofrecen soluciones, el Patriarcado reacciona, desdibujando el Feminismo, silenciándolo, confundiendo a las mujeres, reforzando a los hombres en su falso poderío.

Publicado en: revista Lanbroa nº 21-Editorial

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