¿Por qué nuestras sociedades necesitan una ética?
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La cultura que se oponga a los derechos humanos no es respetable

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Ser demócrata o feminista no viene de serie: es fruto de la reflexión y de la praxis La cultura que se oponga a los derechos humanos no es respetable

«Ojalá que el lobby feminista del PSOE funcione como dicen porque con nuestras causas le va mejor a todo el mundo»

- Retos del feminismo hoy. - Es distinto en el mundo global que en Occidente. En Occidente es la paridad y sus prioridades, empleo y la violencia. En el planeta ni siquiera alcanza la primera parte de la agenda. Ser mujer es una condena perpetua en muchos países, a veces por razones religiosas o de la cultura heredada. África entera está muy mal, pero Asia no le va a la zaga. China mantiene gran parte de su cultura tradicional viva pese a haber abolido la poligamia y la deformación de los pies. La libertad, tan importante como la igualdad porque la igualdad es la que permite ejercer las libertades, está medio conseguida en algunos países de Occidente.

- Su conferencia de mañana se titula «Ética y feminismo». Dado que la da usted, profesora de Ética y feminista, no da muchas pistas. Cuente su línea argumental. - El feminismo debe responder a la pregunta de por qué nuestras sociedades necesitan una ética. En parte es porque se ha quebrado la sociedad tradicional porque las mujeres, con sus libertades, la han quebrado y eso está en todo. Es una relación causal.

- ¿Desde cuándo? - La ética es bastante nueva. Tiene tres siglos. Me refiero a las éticas modernas. Las antiguas se fueron con el mundo antiguo. Las heredó esa gran síntesis que fue la religión cristiana, pero, al ser una religión, dejaron de ser éticas. El origen de la ética actual está en el gran triunfo que fue la Revolución Francesa proclamando la libertad, la igualdad y la solidaridad.

- La fraternidad. - Ese término se cambió en el siglo XIX, en parte por la influencia de los círculos sufragistas, incluidos John Stuart Mill y su esposa, Harriet Taylor. Fraternidad se refiere al hermano varón y solidaridad era un término más fuerte y sin esa connotación.

- ¿La paridad es prioritaria en qué? - En el poder, en el saber, en la creatividad y en la opinión. Hoy por hoy, esos campos siguen siendo resistentes, aunque muchas mujeres hayan probado méritos necesarios.

¿Cuál es el más resistente? - En la latinidad, que culturalmente nos toca, la resistencia religiosa es muy grande. No pasa lo mismo en los países que hicieron la reforma. El económico también es muy resistente... y el de la opinión. El porcentaje de mujeres que están opinando en los grandes medios de comunicación es muy pequeño. La velocidad que es capaz de alcanzar un convoy que se desplaza es la del vehículo más lento. Hay partes que se han desplazado más rápido. Pero en muchos países todavía hay matrimonios concertados, no hay libertad de elección de Estado. En toda Hispanoamérica no está despenalizado el aborto, salvo, desde hace unos meses, en Colombia y por acción judicial, no parlamentaria, mientras que en otras sociedades las mujeres son obligadas a abortar. La agenda no está sincronizada en el planeta.

- Aquí se oye pelear mucho al feminismo por la transexualidad, la prostitución y la homosexualidad. - No es la agenda preferente. La transexualidad no es un problema preferente en Etiopía, pero estas cosas pueden ser efectos colaterales porque el cambio de valores de fondo hace que las personas ya no se sientan obligadas a vivirse en los papeles masculinos y femeninos tradicionales. El género se ha vuelto una elección y en España eso lo ha sancionado una ley. Pero Polonia no lo tiene tan claro. Temen que detrás de cualquier cambio esté la amenaza del caos.

- Pero el caos no se produce. - España es un ejemplo. Ha sufrido un siglo XIX convulso y un siglo XX peor, pero son notables los cambios que hemos hecho sin mayores aspavientos en los últimos años.

- Cuente los que ve desde los años setenta, cuando empezó usted. - En «Asturias Semanal», con seudónimo.

- ¿Cuál? - Unas iniciales que no recuerdo. Da igual. Me echaron en seguida. El cambio que veo es que ningún país puede mantener los valores heredados con la sujeción de las mujeres en el hogar cuando su población femenina se escolariza. En ese momento se acaba el control antiguo y la sociedad cambia muy ágilmente. España, muy ágil, está con Suecia a la cabeza en esos cambios. No está mal.

- El presidente Zapatero se ha definido como feminista. - Antes de que él lo hiciera lo insultó con esa palabra un diputado del PP que no estaba avisado de que a la gente no se la puede ofender con palabras como feminista o demócrata.

- Mida sus avances. - La ley de Igualdad y otras que sirven para cubrir las espaldas, como la ley de Dependencia. Zapatero ha hecho del feminismo una política real desde un gabinete paritario.

- La vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, recibe hoy el premio «Pura Tomás» en Oviedo. - Me parece genial. Es una personalidad sumamente atractiva y tiene una enorme capacidad de trabajo. Inspira confianza y se la merece. Le tengo afecto.

- ¿Le da ese valor simbólico de que, como Vicepresidenta, «nos representa a todas nosotras»? - Es feminista, lo dice y se le nota. No creo que las pakistaníes se enteraran de que Benazir Bhutto era mujer. Ser demócrata o feminista no viene de serie: es fruto de la reflexión y de la praxis.

- ¿Usted también se considera simbólica? - Para una misma eso suena rarísimo. No lo puedo juzgar.

- ¿Pero se lo dicen? - A veces sí: «Eres un referente», y te lo tienes que acabar imaginando y preguntándote qué has hecho para serlo.

-¿Funciona el «lobby» feminista en el PSOE? -Ojalá, porque nuestras causas redundan en que le vaya mejor a todo el mundo.

- ¿Qué opina de «Las otras feministas»? - Es una etiqueta de una serie de personas que ha hecho un manifiesto y medio, algo desiguales. No comparto muchas de sus afirmaciones.

- ¿Son más de izquierdas, más de derechas, menos feministas, menos integristas? - Tienen sus posiciones, pero no tengo muy claro cuáles son. Tampoco es muy importante lo que se juega ahí. Las políticas públicas se juegan en el Parlamento y en el Gobierno. Para llegar a ser un grupo de opinión hay que ser primero un grupo de presión y no sé si alcanzan ninguno de los dos estatutos. De todas formas, la homogeneidad no es deseable.

-Inmigración... ¿Multiculturalidad, respeto...? -Soy partidaria del respeto, menos de la multiculturalidad porque no todo lo de una cultura es respetable. Lo que se oponga a los derechos humanos no lo es.

- Todavía no es un problema en España que una escolar lleve hiyab, burka, niqab, shayla o chador, pero ¿qué opina de esos cinco velos? - Son muchas palabras para decir lo mismo: como eres chica, que se te note. No es estético, es ético: cúbrete porque eres una mujer y si no lo haces no es decente. Así se lo explican los padres y los tíos. Aquí estaba la «doncella en cabello» y yo tenía que llevar velo en misa y los brazos cubiertos. Hay muchas cosas que fueron signo y ya no lo son. Llevar esos pañuelos significa dos cosas distintas según dónde se usen. En su contexto de origen, la libertad de no llevarlo es muy pequeña. Cuando lo llevan en Occidente es una identidad reactiva contra el otro mundo, en el que están viviendo pero cuyos valores no comparten. Una niña ataviada de esa manera en clase de Filosofía significa que cuando llegues a explicar la Ilustración dirá que no lo quiere oír porque va contra su Dios. ¿Qué hacemos? ¿Les dejamos de dar clase de Filosofía? Para nosotros, que aún recordamos el velo, esto es música conocida y no nos pueden hacer creer que el significado es radicalmente distinto del que conocimos aquí. Además, siempre va sobre las mismas.

- ¿Qué opina de la prostitución?- El debate se abrió ahora por dos detonantes: hay muchas mujeres traficadas y en Suecia la legislación pena la compra de servicios sexuales. En España el debate lo abren los proxenetas que quieren que su dinero sea limpio. Lo que hay que hacer, en lo posible, es interrumpir el tráfico, que tiene que ver con la inmigración. Lo que se me hace incomprensible en una sociedad donde el sexo ya no está marcado con la lacra con la que lo estaba es ¿por qué algunos prefieren comprar sexo en vez de practicar virtudes como el agrado o resultar interesante? No es una conducta digna. Entiendo al que lo vende, porque cobra, no al que lo compra. Estoy con sor Juana Inés de la Cruz: «¿Quién será más de culpar / aunque cualquiera mal haga, / la que peca por la paga / o el que paga por pecar?».

Firmado por. Javier CUERVO

Publicado en: Observatorio de la Violencia -Fundación Mujeres–

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