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Religión y Fe

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Religión y Fe

María José Urruzola

Estamos oyendo, sobre todo en los medios de comunicación, hablar de religión, fe, espiritualidad, educación en valores, como si al nombrar estos términos estuvieran hablando de lo mismo. Por eso, quizá una primera aclaración del significado de estas palabras, pueda colaborar a enfrentarnos con el tema de la introducción de la religión en la enseñanza, con otros enfoques muy distintos a los que se están dando desde un lado y desde su aparentemente contrario.

La palabra "religión" toma su significado de la palabra latina "religare", que quiere expresar la religación o relación de un ser humano con un Ser superior, a quien atribuye ser todopoderoso, infinito y eterno y con el que establece una relación de dependencia, por coherencia, porque al ser humano se sabe a sí mismo, limitado por la muerte y por otras características que le descubren que no es todopoderoso. De este lugar, nace su status de subordinación a ese Ser, de dependencia, de pequeñez…

De aquí, que desde la ética natural, podamos afirmar que la religión, por definición, empequeñece al ser humano, le exige vivir como ser dependiente de…, colabora a que viva esperando que ese Ser superior le explique los porqués de la vida, le dé soluciones, le ahorre en cierto modo la difícil tarea de vivir día a día desde la libertad y colabora también, a que no acepte el límite que la muerte pone a su cuerpo y a su libertad, haciéndole suponer que "más allá" se encontrará con ese Ser superior, porque no acaba de aceptar el reto de superar la animalidad y de vivir como persona libre.

Como se decía en la filosofía materialista, no es Dios quien ha creado al ser humano, sino que el ser humano es, quien ha necesitado crear un Dios.

La postura religiosa pertenece a las etapas más antiguas de la Historia, es anterior al nacimiento de la filosofía, es decir, es un estadio anterior al del ser humano que intenta hacerse interrogantes y se esfuerza por contestarlos desde él mismo, llegando a donde sea capaz de llegar.

Los gobiernos de todas las épocas, y también los actuales, han necesitado cultivar esta actitud "religiosa" de sumisión y dependencia, porque al fin y al cabo, los hombres que gobiernan el mundo, son los representantes en el planeta, de ese Ser superior y les favorece de entrada, acostumbrar a la población a la sumisiones, adoraciones, obediencias y a la confianza ciega en sus decisiones, como quien se entrega a seres casi todopoderosos que les salvarán.

Muchas personas confunden "religión" con "espiritualidad", esa necesidad de las personas de remontar la animalidad, de traspasar la mezquina identificación de felicidad con consumismo, de ocuparse también de ir descubriendo los porqués de la vida, de buscar sentido a la existencia humana a nivel individual y colectivo y de ir dando respuestas que hagan avanzar a las personas y a la comunidad humana, en el desarrollo de su libertad.

La "fe" es un concepto contrario al de "religión". La fe nace, cuando nos enteramos al fin, que no hay un Dios que nos va a solucionar la vida y nos va a dar respuestas a nuestros interrogantes y empezamos a descubrir que somos personas, que estamos condenadas a nuestra libertad y decidimos con valor construir en que queremos creer.

La fe es creer. Creer en nuestra persona, en nuestras capacidades, en ideas, en formas de vida, en el proyecto personal de la vida que hayamos elegido. Creer, contra lo que parece en una época involucionista, que podemos seguir creciendo en el desarrollo humano personal y colectivo. Tener fe, en que llegará un día, en el que lo técnico, el dinero, los medios de comunicación, el fútbol… se convertirán sólo en instrumentos para el desarrollo humano. En que la sexualidad humana será por fin humana y libre y por tanto, la prostitución organizada o compraventa de mujeres, no será necesaria. En el que la explotación de menores sea impensable, y las jerarquizaciones entre las personas se recuerden como un hecho ancestral propio de los primeros estadios del proceso de evolución del animal al ser humano. Creer en…tantas cosas y personas… Es decir, tener fe es creer que las utopías en las que soñamos son utopías posibles, se llamen como se llamen. O al menos, creer en ellas mientras las construimos.

Vivir con fe es una de las mayores exigencias y retos, que tiene hoy planteado el ser humano. Pero para que nazca la fe, tiene que desaparecer esta postura religiosa de subordinación. Claro que, hay personas que se resisten a afrontar los riesgos y dificultades que les supone vivir desde su libertad, desde su fe, por eso, se refugian en algo superior que les ahorre la tarea de ser libres. Religión o fe. Toda una opción.

Analizando así las cosas, quizá concluyamos que la "religión" no es algo a educar en la enseñanza, pero si la "fe". Si algo falta en el sistema educativo actual es enseñar a las personas en los 20 primeros años de su vida a vivir actitudes de fe que sean positivas, a desarrollar las capacidades que son necesarias para construir en clave positiva la propia fe, a reconocerlas como los valores guías de conductas humanas. La fe, está abocada intrínsecamente al compromiso.

Y todo esto, claro que hay que evaluarlo, porque precisamente es el fin de la tarea educativa. Las diversas "Áreas de conocimiento", son valiosos e imprescindibles instrumento s para este fin.

Publicado en revista Lanbroa nº 21- Opinión

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