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Las mujeres polacas rompen el silencio, exigiendo la legalización del aborto

Las mujeres polacas rompen el silencio, exigiendo la legalización del aborto

 El barco polémico atraca en Polonia. Posteriormente los opositores exigieron que el barco abandonara el país

El 14 de noviembre pasado, mujeres de distintas organizaciones feministas se concentraron en

Varsovia, ante el Parlamento polaco, a la llamada de "No más infierno para las mujeres! Exigimos aborto legal", con pancartas en las que podía leerse "Yo he abortado".

Tuvieron mucho valor para llevar a cabo esta acción, 14 años después de la prohibición del aborto y a pesar de la propaganda continua de la Iglesia y de los medios de comunicación en contra del aborto, por fin se atrevieron a romper el tabú. 

Unos días después en el semanario de izquierdas "Trybuna Robotnicza" se publicaría el Manifiesto y los nombres de las que reconocieron "Sí, yo he abortado". Ellas asumen los riesgos..., porque lo han hecho arriesgando su reputación, su trabajo y su libertad.

 

Crónica de la manifestación, de Magdalena Ostrowska  

 www.lewica.pl

 

Unas 60 personas se manifestaron el pasado 14 de noviembre en Varsovia ante el Parlamento polaco, para exigir la derogación de la ley anti-aborto. En presencia de los medios de comunicación, una decena de mujeres exhibía pancartas en las que podía leerse ‘Yo he abortado’. Las organizadoras anunciaron que estas manifestaciones se celebrarán todas las semanas.

 

El objetivo central de esta manifestación era un ‘grito’ colectivo para que, por fin, las mujeres puedan reconocer públicamente que han abortado. Acciones como esta ya se realizaron durante los años 70 en países como Francia o Alemania. El colectivo "Pro Choice 2006", organizador de esta acción, espera que el tabú sea también roto en Polonia y que personalidades públicas tengan el coraje de decir sin tapujos ‘yo también he abortado’. En Francia, por ejemplo, mujeres tan conocidas como Catherine Deneuve, Jeanne Moreau, Marguerite Duras, Françoise Sagan y Marina Vlady, o en Alemania, Romy Schneider, tuvieron este atrevimiento, aún arriesgándose a condenas de tres años de prisión.

 

La organizadora de la concentración, Katarzyna Bratkowska, de la ‘Asociación de Mujeres 8 de marzo’ y del ‘Comité de Ayuda a las Trabajadoras víctimas de Represión’, (KPiORP), declaró que en Polonia la única persona que ha reconocido públicamente haber interrumpido un embarazo fue Wanda Nowicka (el 24 de octubre pasado en la televisión pública), presidenta de la Federación Polaca de Planificación Familiar y candidata al Ayuntamiento de Varsovia en la lista del Partido Polaco del Trabajo.

 

La asociación Pro Fémina, nunca ocultó que practicara una IVE y así lo reconoció públicamente en la manifestación del 4 de noviembre por el derecho al aborto. La escritora Hanna Samson también se unió a esta manifestación en la que exhibió en solidaridad una pancarta con el lema ‘Yo he abortado’.

 

Durante la manifestación, Irena Komorowska, responsable sindical y presidenta de la Unión de Trabajadores de Servicios Sanitarios y militante del Comité de ayuda a los Trabajadores, KPiORP, declaró ante los periodistas presentes cómo vivió un aborto durante la República Popular de Polonia: "Yo era enfermera, tenía ya dos hijos y sabía que no podía permitirme tener más. Tenía que ser responsable y como entonces el aborto era gratuito, sencillamente acudí al Hospital de la calle Karowq y aborté con todas las garantías, en condiciones normales, sin miedo y sin vergüenza. Todas las mujeres en Polonia deben tener hoy la mismas posibilidades que yo tuve en esa época".

 

"Estamos aquí para romper este silencio, que es el efecto de la angustia y el pánico que causa la propaganda anti-aborto de los últimos 15 años. Estas mujeres, señaladas como ‘criminales‘, estas mujeres a las que se les niega el derecho a decidir sobre su vida y a vivir de acuerdo con su conciencia, son millones. El silencio de estas mujeres célebres, que declaran en privado que han abortado, es la prueba fehaciente de este miedo, pero el miedo no es un consentimiento. Hoy nos hemos reunido para decir juntas ‘Sí, yo he abortado‘. Como las francesas y alemanas, y las mujeres de otros países, rechazamos las leyes que desprecian las libertades fundamentales de las mujeres. Hoy, en Polonia, solo el 20% de las mujeres es libre. Son las que pueden pagar una IVE clandestina. Todas las demás están condenadas a parir hijos no deseados o a abortar solas, en condiciones peligrosas para su vida y su salud. ¡Exigimos la educación sexual, el acceso universal a la contracepción y el aborto libre y gratuito!". Este fue el discurso pronunciado por Katarzyna Bratkowska durante la manifestación.

 

Las manifestantes señalaron que, contrariamente a lo que dicen los medios de comunicación, la ley anti-aborto no es un compromiso, sino el efecto de las presiones de la Iglesia Católica. En la década de los 90 las élites políticas, surgidas de la disidencia anti-comunista, decidieron hacer este regalo a la Iglesia en agradecimiento por su apoyo. Cuando tomó el poder la ‘seudo-izquierda’ social-liberal de la Unión de Izquierda Democrática, a pesar de las promesas electorales, los políticos de este movimiento y medios de comunicación, como ‘Gazeta Wyborcza’, vendieron los derechos de las mujeres a cambio del apoyo de la Iglesia Católica a la entrada de Polonia en la Unión Europea.

 

"Estamos hoy aquí porque hemos decir basta a la hipocresía que reina en este edificio", continuó Irena Komorowska señalando hacia el Parlamento. "La prohibición del aborto está por encima del infierno que sufren las mujeres pobres, las paradas y las que ya tienen una familia numerosa y no pueden permitirse aumentarla con un hijo más. Ellas no tienen para pagar un aborto clandestino. Solo las mujeres ricas, como las esposas y las amantes de los señores políticos, que luchan con tanta perseverancia por la ‘protección a la vida’, pueden permitirse un aborto. Simplemente, suben a un coche, van al extranjero y pueden abortar con toda seguridad y legalidad. No deseo que estos políticos decidan sobre la vida de hija y de mi nieta. Tenemos que decir NO a esta ley restrictiva que hace sufrir a tantas mujeres", concluyó Komorowska.

 

 "En Francia no son solo las mujeres quienes han denunciado la prohibición del aborto. En 1971, trescientos médicos franceses reconocieron que habían practicado abortos. Aún a riesgo de perder el derecho al ejercicio de su profesión y de ir a la cárcel, y a pesar de ello, exigieron la legalización del aborto para las mujeres », recordó Bratkowska. « En Occidente, es gracias a este tipo de acciones y a su valentía cómo las mujeres han conseguido el derecho al aborto, y conmemoran este día como una fiesta, la fiesta de la Libertad. Y nosotras también queremos comenzar la fiesta. La Fiesta del Valor. Rompamos el silencio!".

 

 

 

¿Y qué pasa en Polonia?

 

La Liga de Familias (partido de extrema derecha, miembro del Gobierno) ha presentado una propuesta de modificación de la Constitución para que se reconozca la "protección de la vida humana desde el momento de su concepción".

 

Mientras que el aborto era libre durante la etapa comunista, la ley actual solo lo autoriza en tres casos: cuando existe peligro para la vida o la salud de la mujer; en caso de malformación grave o enfermedad incurable del feto, y cuando el embarazo es resultado de una violación o de un incesto. Sin embargo, muchas mujeres que se encuentran en uno de estos casos, encuentran el rechazo de su derecho a abortar en los hospitales públicos.

 

· Según cifras oficiales el número de abortos en Polonia es de 150 abortos cada año, pero otros datos de centros independientes estiman que el número de abortos practicados ilegalmente en clínicas privadas puede estar entre 80.000 y 200.000 al año.

 

· La Federación Polaca de Planificación Familiar está perseguida como"Mafia abortista", es la expresión utilizada en términos jurídicos.

 

 

Después de una larga lucha feminista, el derecho a abortar, como derecho fundamental para la libertad de la mujer, ha sido reconocido parcialmente en los países occidentales, salvo en Portugal, Irlanda y Malta. En otros países (Estados Unidos) o regiones, el derecho a abortar legalmente en hospitales públicos es cuestionado o saboteado. Las víctimas son las mujeres más pobres y las que están peor informadas.

 

 

Traducción polaco-francés: Monika Karbowska

 

Traducción del francés y redacción: MaríaVilla Cuadrado 

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Viernes 26 de mayo de 2017 - 00:08